Benito Berceruelo: «Una reforma laboral consensuada es bien valorada por los inversores internacionales»

Benito Berceruelo: «Una reforma laboral consensuada es bien valorada por los inversores internacionales»

Doce años y dos crisis económicas separan la primera edición del Spain Investors Day (SID) y la última, que se celebra entre hoy y mañana y que reunirá a inversores de todo el mundo, grandes empresas cotizadas españolas y una amplia representación del Gobierno. Dice Benito Berceruelo, su presidente, que «el atractivo de España como destino inversor es mayor hoy que entonces», que las compañías del país han ganado en «internacionalización» y en «diversificación», pero que aun así España «necesita empresas más grandes» para la nueva etapa económica que se abre tras la pandemia.

De ahí tal vez el interés de la cita que arranca este miércoles y que transcurrirá, como marcan los cánones coronavíricos, a caballo entre la presencialidad y la virtualidad. «Creemos que hoy, igual que lo fue hace 12 años cuando estábamos en otra crisis feroz, vuelve a ser más importante que nunca explicar a los inversores cómo estamos, cuáles son los planes y cómo vamos a salir de la crisis», responde Berceruelo desde su despacho en uno de los extremos del Paseo de la Castellana de Madrid.

No es el único en darle esa importancia. Una amplia representación del Gobierno, con el presidente Pedro Sánchez a la cabeza, asistirá al evento para exponer los planes del Ejecutivo en plena recuperación, en plena la sexta ola del Covid-19 y con la inflación amenazando las previsiones. «El Gobierno hace un buen ejercicio de transparencia acudiendo a este foro. Creemos que es muy importante que comparezca y explique a los inversores cuál es su política».

Parece que su interés es mayor en esta ocasión
El Gobierno es consciente de que la economía española tiene una dependencia importante del exterior y por eso hace el esfuerzo de comparecer ante los inversores. El 50% de las cotizadas y la mayor parte de la deuda del país y de las propias empresas está en manos extranjeras y eso significa que la economía española necesita a los inversores internacionales. Ahora bien, para consolidar esa inversión, España tiene que ser un país previsible, con seguridad jurídica, transparente y que cuente con normalidad cuáles son sus políticas, aunque sus políticas sean de izquierda. No necesariamente un gobierno de izquierdas tiene que hacer una política que sea hostil a la inversión internacional.

Tanto esfuerzo coincide con la reciente polémica a raíz de las declaraciones del ministro de Consumo, Alberto Garzón, en el diario The Guardian sobre la calidad de la carne producida en macrogranjas. «El problema no está en el mensaje, sino dónde das el mensaje. Tú puedes considerar políticamente que las macrogranjas no son buenas y es mejor una agricultura de otro tipo, pero el foro para decir eso no es un medio internacional. En un medio internacional, cualquier político español debe defender los productos, las empresas y la economía de España y no enseñar al mundo nuestros posibles defectos (si él considera que los tenemos). El error, en ese caso concreto, está en dónde se dio ese mensaje y no tanto en el contenido del mensaje en sí. Un ministro de un Gobierno de España no debe hablar mal de productos españoles«, opina Berceruelo sobre la polémica.

Los inversores internacionales llevan tiempo advirtiendo de que la inseguridad jurídica y la incertidumbre regulatoria son dos de los mayores riesgos que encuentran en España a la hora de decidir apostar por el país como destino de su dinero. «El Gobierno español ha tomado algunas medidas que no ayudan a que nuestro país compita con fuerza, como la nueva regulación de las sicavs que ha hecho que muchos de estos vehículos cierren o se vayan a Irlanda u otros países; la nueva reglamentación de las socimis; reducir el incentivo al ahorro de los planes de pensiones, poner un impuesto que grava las transacciones financieras…Eso no son políticas bien vistas por la inversión internacional y colocan a España en una posición fiscalmente menos atractiva que otros países», dice el presidente del SID.

«Ahora bien, yo no creo que eso haya afectado gravemente a la inversión en España y la muestra es que el año pasado tuvimos operaciones corporativas importantes, las compañías cotizadas en bolsa realizaron ampliaciones de capital importantes que fueron suscritas en su gran mayoría por inversores extranjeros, salieron a bolsa 17 compañías en el mercado bursátil que también tuvieron una participación importante de inversores extranjeros… Es decir, no tenemos un problema importante como país con los inversores extranjeros, ahora, ¿podríamos hacer cosas que fueran más amigables? Seguramente sí», reflexiona Berceruelo.

¿La última reforma laboral, por ejemplo, es amigable?
Todo lo que sea que la economía tenga elementos de pacto y que hagan el futuro más previsible, es bueno. Una reforma laboral consensuada, como ha sido la que se va a aprobar finalmente, creo que es bien valorada por los inversores internacionales. Los inversores valorarán muy bien que exista un acuerdo entre empresas, trabajadores y Gobierno para dar estabilidad al mercado laboral español y es una buena noticia para la inversión en España.

Berceruelo se muestra también optimista con la recuperación de la economía para los próximos trimestres. «Los datos son esperanzadores», asegura. Más de 200 inversores de 13 países están confirmados para esta edición, con especial mención a la representación procedente de Reino Unido, Francia y EEUU. «España está posicionada sólidamente en el radar de los grandes inversores internacionales. Es una de las economías del mundo que despierta claramente su interés porque somos un país sólido y porque además tenemos compañías que son líderes en algunos sectores como la construcción, el turismo o la energía», argumenta.

También es consciente de los riesgos que suponen la inflación o la crisis en la cadena de suministros y señala, además, la llegada de los fondos europeos. «Hay una gran expectativa para que los fondos europeos puedan ayudar a que se desarrolle la economía española, pero en ese tema lo que preocupa más es el calendario, es decir, cuándo van a llegar los fondos al tejido empresarial y a las compañías, porque España va con un poco de retraso», advierte.

Deja una respuesta