Cargas policiales e incidentes en la octava jornada de huelga del metal en Cádiz

Cargas policiales e incidentes en la octava jornada de huelga del metal en Cádiz

El conflicto del metal en la provincia de Cádiz sigue generando problemas y también inconvenientes a empresas y trabajadores de otros sectores que, si bien, entienden las reivindicaciones de los afectados, comienzan ya a cansarse, tras ocho días, de los cortes de carretera, bloqueos y diversas molestias que las movilizaciones, tanto en la capital, las de mayor tensión, como en el Campo de Gibraltar, se están celebrando.

De hecho, durante la manifestación del martes en la ciudad gaditana los antidisturbios tuvieron que actuar como ya había advertido el subdelegado del Gobierno de la nación, José Pacheco. «Los efectivos están aquí desde la pasada semanas por si es necesaria su intervención», aunque dejó claro desde el primer momento que «siempre será de manera ajustada y equilibrada para evitar tener que lamentar situaciones más graves».

Sale al paso el dirigente socialista de las críticas de los dirigentes de Podemos, en sus distintas vertientes, que expresaron su crítica por la presencia de algunas tanquetas en la vía principal de la ciudad gaditana.

La protesta partió desde la plaza Asdrúbal hasta la sede de Femca, en la Avenida Marconi; hasta allí la marcha transcurrió sin incidentes. Sin embargo, cuando los manifestantes se dividieron para intentar cortar el Puente Carranza se produjeron las cargas policiales tras la quema de contenedores y destrozos en el mobiliario urbano. Hay una persona detenida y en principio ningún herido de consideración.

En este clima de tensión, la jornada de mañana puede ser la definitiva. Las negociaciones entre la patronal, Femca, y los sindicatos (CCOO-UGT), se reanuda en Sevilla a las 11:00. Será la cuarta intentona para poner fin a esta situación que se deja notar ya en los municipios de la provincia tengan o no grandes industrias en sus términos municipales.

Uno de ellos es el de La Línea de la Concepción. Su alcalde, Juan Franco (La Línea 100×100), recién incorporado tras dar positivo por Covid en los últimos días, ha mostrado su respeto y solidaridad con los obreros, pero ha salido al paso de las quejas que empresarios de su ciudad han venido expresando en los últimos días por el perjuicio que están sufriendo. «Entendemos que sus reivindicaciones pueden ser justas, pero también me gustaría recordar que muchas empresas de la ciudad están afrontando una serie de pérdidas económicas ya que los accesos a la ciudad están colapsados».

Algo que se deja sentir, también, en Gibraltar con la afección a los empleados transfronterizos que en la última semana han soportado retenciones en la carretera y la actuación de los piquetes informativos que les han impedido llegar a su puesto en el horario habitual e incluso, en los primeros días, tener que renunciar a su labor diario.

Franco ha pedido a la subdelegación del Gobierno que inicie las negociaciones pertinentes con los sindicatos para que la localidad vecina del Peñón «no quede colapsada como llevamos ya una semana». «Esta situación no se puede prolongar por tiempo indeterminado», ha expuesto el dirigente local.

Desde la parcela sindical, además de las críticas a la patronal, a la que acusan de no querer firmar un acuerdo pese a las numerosas propuestas que, según ellos, han realizado, también se deslizan otros mensajes que afectan, en este caso, a las contratas que operan en las grandes industrias del arco de la bahía algecireña, tales como Acerinox u otras.

Ángel Serrano, secretario comarcal de UGT en el Campo de Gibraltar, también alude a las contratas. «Aquí todos están defendiendo su empresa, que no se olviden los patronos». Sin embargo, aunque hay un movimiento unitario en cuanto a la reivindicación, no se puede obviar que las grandes compañías, caso de Acerinox, están apostando, cada vez más, por subcontratar los trabajos lo que supone un ahorro de costes y no tener que aumentar la plantilla de empleados fijos.

En este sentido cabe resaltar que la conflictividad laboral también ha llegado, en ocasiones, a las contratas cuyos empleados han mostrado, en más de una ocasión, su disconformidad con sus condiciones y pedían el apoyo del comité de la empresa matriz.

Las diferencias salariales entre un operario que pertenezca a la gran industria o sea subcontratado son notables. Un empleado fijo de una gran industria de la comarca puede rondar una nómina de 2.500 euros, mientras que en el otro caso, supera los 1.000.

Aunque los representantes laborales no lo dicen claramente, en estos días hay algunos mensajes, entre líneas, que señalan a «las pymes y los pequeños talleres» como hándicaps a la hora de la negociación colectiva.

También hay personal que, desde el anonimato, apunta a dos variantes para exponer su punto de vista sobre el conflicto. «Es cierto que tenemos una serie de peligros en el polo químico y otras tareas que se deben compensar económicamente, pero hay también una realidad detrás de la valla que se levanta cada día en las fábricas que mucha gente olvida cuando está aquí dentro».

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