El año de la historia, el progreso y el 'SeAcabó' en el fútbol femenino: gloria en el Mundial e infierno con Rubiales

2023 ha sido un año histórico y cargado de reivindicaciones para el fútbol femenino español…

El año de la historia, el progreso y el 'SeAcabó' en el fútbol femenino: gloria en el Mundial e infierno con Rubiales

2023 ha sido un año histórico y cargado de reivindicaciones para el fútbol femenino español...

El año de la gloria, la historia y los éxitos. El del progreso. Y también el año del bochorno y el escándalo mundial. Pero, sobre todo, el año del ‘SeAcabó’. 2023 ha sido el que ha cambiado pensamientos, ideas y a la sociedad a la hora de hablar de la mujer y del fútbol femenino con dos titulares principales: campeonas del mundo… y el ‘caso Rubiales’.

Empezó 2023 aún en pleno conflicto con ‘las 15’ en la selección española femenina y una derrota de la Roja en el último reto de preparación antes del Mundial, ante Australia, el único rival fuerte al que se enfrentaba. Para entonces ya había vuelto a la disciplina nacional Jenni Hermoso, sin acudir durante varios meses después de apoyar públicamente a sus compañeras pese a no haberse declarado no seleccionable.

A partir de ahí, el tiempo empezó a curar las heridas. Las posturas se acercaron y hubo algunos cambios. Regresó la capitana Irene Paredes, aunque no recuperaría el brazalete por más que Jorge Vilda anunció que la central estaba «comprometida» con su proyecto. Y hubo más buenas noticias: Alexia Putellas volvió a jugar al fútbol 10 meses después de la grave lesión que le había impedido disputar la Eurocopa de Inglaterra.

La primera vergüenza y otra noche histórica

Cuando parecía que las aguas estaban calmadas en el fútbol femenino español, un escándalo salpicó a la Liga F: el acoso del técnico del Alhama, Randri García, hacia sus futbolistas con «insultos y vejaciones» que se prolongaron durante meses. El club negó conocer los hechos y una comisión investigadora independiente eximió al entrenador, pero Inspección de Trabajo determinó que el entrenador había acosado a las jugadoras. La historia llegó a su fin justo antes de terminar el año: la RFEF le ha inhabilitado para las dos próximas campañas.

Llegado el ecuador del 2023, vuelta a los éxitos: el Barça levantaría la segunda Champions League de su historia en un partido épico que difícilmente será olvidado. Porque nadie —para entonces el ‘futfem’ ya movía masas— se quedó sin comentar la espectacular remontada blaugrana al Wolfsburgo —liderada por una Patri Guijarro sublime— para volver a saborear la máxima gloria europea.

Y tras la buena noticia, un palo para la Liga F, cuyo crecimiento ha sido meteórico desde su profesionalización hace poco más de un año, con un asunto que aún continúa en los tribunales: Finetwork, que la campaña pasada había firmado como patrocinador principal y ‘title sponsor’, no pagó a la patronal y negó tener un acuerdo en firme como patrocinador.

Un Mundial… y un beso no consentido

El camino al Mundial de Australia y Nueva Zelanda se inició con una convocatoria que confirmó que las posturas entre jugadoras y Federación se habían acercado mucho: volvieron tres de ‘las 15’ (Aitana Bonmatí, Ona Batlle y Mariona Caldentey). Varios cambios fueron fundamentales para su regreso, como el plan de conciliación familiar que permitió a las futbolistas estar acompañadas de sus familias, y la llegada de más personal al cuerpo técnico (un nutricionista, una figura que hasta entonces no había existido en la sección femenina, y un fisio más).

El resto es historia: España brilló como nunca —seis victorias y un solo tropiezo, ante Japón, selección más goleadora del torneo (18), Aitana fue la Balón de Oro de la competición y Salma la mejor jugadora joven— y levantó la Copa del Mundo el 20 de agosto. Pero todo se torció muy pronto, esa misma noche, cuando Luis Rubiales, dejó unos lamentables gestos en el palco de autoridades y después besó a Jenni Hermoso en la entrega de medallas, lo que le obligó a salir al paso —en más de una ocasión entre la celebración en Australia y el viaje de vuelta a España— para restar hierro al asunto.

El mundo da la espalda a Rubiales

La imagen, sin embargo, ya había dado la vuelta al mundo y el semblante del expresidente de la RFEF al aterrizar en Madrid —y en el encuentro de la Roja con el presidente del Gobierno— dejó clara la gravedad de la situación. Pese a que desde el Ejecutivo de Sánchez se instó al dirigente a dejar su cargo, el motrileño protagonizó una bochornosa Asamblea en la RFEF —llena de aplausos— en la que rechazó presentar su dimisión y llegó a anunciar un nuevo contrato para Jorge Vilda.

Esa fue la gota que colmó el vaso de las 23 campeonas del mundo y de otra treintena de futbolistas más que se unieron bajo el lema del ‘SeAcabó’ para rechazar la conducta de Rubiales y pedir cambios profundos en el seno de la Federación. Intervino la FIFA, que suspendió al expresidente de manera provisional —este mes de octubre anunció su inhabilitación definitiva para los próximos tres años—, y unas semanas más tarde el motrileño anunció su marcha ante las constantes e importantes presiones que estaba recibiendo desde todos los estamentos, tanto deportivos como políticos.

La lista más polémica y los cambios

Ahí, con la salida de Rubiales y la entrada de una Gestora con Pedro Rocha como presidente en funciones, empezaron los cambios en la selección española. Vilda fue el siguiente en dejar sus puestos (en su caso, fue destituido) en la RFEF el de seleccionador y el de director de fútbol femenino, para dejar paso a su segunda al mando, Montse Tomé, como nueva seleccionadora. Pero no era suficiente para las jugadoras, que emitieron varios comunicados anunciando su deseo de no volver a la disciplina nacional hasta que se produjesen dichos cambios mientras hablaban con la Federación.

Pero el tiempo apremiaba por el inicio de la Nations League, el único torneo que da acceso a los Juegos Olímpicos de París 2024, y la asturiana tomó la decisión de citar a las futbolistas —incluidas Mapi León y Patri Guijarro, que se perdieron el Mundial—, a excepción de Jenni Hermoso, pese a que habían comunicado su deseo de no ser seleccionadas. Ante la amenaza de inhabilitación, todas acudieron a la llamada. También lo hizo el CSD para mediar en un conflicto que parecía muy lejos de resolverse.

Hizo falta un encuentro de más de seis horas en la madrugada del 27 de septiembre para desenquistar la situación, pero se alcanzaron acuerdos muy importantes, los conocidos como ‘Pactos de Oliva’, como la creación de una comisión mixta con representantes de las tres partes para velar por el cumplimientos de los acuerdos y varias salidas que se fructificaron poco después: las de Andreu Camps, secretario general de la RFEF, y Miguel García Caba, jefe de Integridad. También la creación de una buena estructura para la sección femenina, para lo que ha sido vital la incorporación de Markel Zubizarreta tras su exitoso paso por el Barça.

Y en el camino, con la tranquilidad instalada de nuevo en la RFEF y el caso en la Audiencia Nacional, ellas han cumplido en el campo: la selección está en la fase final de la Nations League tras cerrar una fase de grupos casi perfecta como primera de grupo, con cinco victorias en seis partidos, una única derrota, 23 goles a favor y solo nueve en contra. El último paso antes de pelear por la plaza en los Juegos Olímpicos, una cita en la que España nunca ha estado.

La lista de deseos del fútbol femenino para 2024 está clara: París —y si es posible una medalla olímpica para seguir haciendo historia—, otro año histórico batiendo récords de asistencia y de audiencia, y que nunca más haga falta decir ‘SeAcabó’.