El BCE y la Comisión Europea piden a las empresas que no suban salarios al ritmo de los precios

El BCE y la Comisión Europea piden a las empresas que no suban salarios al ritmo de los precios

Las señales desde Bruselas son muy claras: el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Consejo Europeo coinciden en pedir a las empresas que se mantengan firmes en las negociaciones salariales y no accedan a subir los sueldos conforme a los precios, ya que eso podría llevar a una espiral inflacionista muy negativa para la economía.

No sólo lanzan este mensaje en cada una de sus intervenciones públicas, sino que estas tres instituciones se lo han trasladado directamente a patronal y sindicatos en los encuentros que mantienen periódicamente en la capital belga.

«En la última reunión del Diálogo Macroeconómico, hace dos semanas, nos dieron un mensaje muy claro de que teníamos que ser muy cuidadosos en las negociaciones salariales para no trasladar el alza de precios, que es probablemente temporal. No hay que pasarse por arriba en las expectativas salariales porque eso se traduciría a su vez en una espiral de inflación y eso sería super dañino», explicaba esta semana Markus J. Beyrer, director general de la patronal europea Business Europe, en una entrevista con este medio.

Beyrer hacía referencia a las reuniones que se celebran en Bruselas desde el año 1999 dos veces al año y en las que se dan cita el BCE, el Consejo Europeo, la Comisión Europea y los agentes sociales: la Confederación Europea de Sindicatos (CES), el Centro Europeo de la Empresa Pública (SGI, antes CEEP), la Unión Europea de la Pequeña y Mediana Empresa (SME, antes UEAPME) y Business Europe.

«Nos reunimos con los sindicatos y también con Christine Lagarde, la presidenta del BCE, con los miembros relevantes de la Comisión Europea, la Troika, los ministros de Finanzas… y ahí hablamos de política macroeconómica«, detallaba Beyrer.

Estos diálogos están diseñados «para contribuir a las políticas monetarias y presupuestarias, así como a la evolución de los salarios. A través de este diálogo, se espera que los interlocutores sociales no solo logren una mejor comprensión de los problemas económicos a los que se enfrenta la UE, sino que también acuerden soluciones conjuntas», explica Bruselas.

En la última edición de este encuentro, que tuvo lugar el pasado 8 de noviembre, se analizaron los retos de digitalización de la Unión Europea, pero también se abordó el problema de la inflación y el riesgo de que se produzcan efectos de segunda ronda.

Las instituciones europeas y la patronal coinciden en que este episodio de subida de precios (la inflación creció un 4,1% interanual en octubre en la Unión Europea y un 5,4% en España) es temporal, por lo que es importante evitar que se traslade a los salarios, ya que eso a su vez empujaría al alza los precios.

«A nivel europeo, los sindicatos no son suficientemente conscientes del riesgo. En Austria, mi país, ha habido mucha tradición del diálogo social y muchas veces en la historia de las relaciones laborales se han producido efectos de segunda ronda en la inflación después de huelgas. Es una aproximación populista. En la negociación salarial hay que mirar la inflación, pero no sólo la presente, también la pasada y las expectativas futuras, y también hay que mirar la productividad«, recalca el jefe de la patronal europea.

Si se abandona esa lógica, avisa, se acaban produciendo subidas de salarios que no están avaladas por ganancias de la productividad, y la economía acaba teniendo un problema de competitividad y de inflación.

Por esta razón, distintas voces de las instituciones europeas ruegan que no se utilice el IPC para subir los salarios. El propio vicepresidente del banco central, Luis de Guindos, pedía este mes en una entrevista en Onda Cero que en todo caso la subida de sueldos se ligue a la inflación subyacente, «que es la que va a permanecer en el tiempo».

Esta inflación mide el precio de todos los bienes y servicios a excepción de la energía y los alimentos -los más volátiles y los que más están empujando al alza el índice general-, y actualmente se sitúa en el 2,1% en la UE y en el 1,4% en España.

En la práctica, hasta la fecha, este indicador es el que se está utilizando como referencia en las negociaciones salariales. De hecho, los convenios registrados hasta octubre recogen subidas de sueldos del 1,9% en la UE y del 1,55% en España, con algunas diferencias por sectores ya que las actividades en las que mejor se está comportando el empleo y en las que hay dificultades para cubrir vacantes los sueldos están subiendo a mejor ritmo.

De ahí que todavía no exista una preocupación. «Si los precios de la energía siguen subiendo o persisten las restricciones de oferta, la inflación puede permanecer más alta durante más tiempo de lo que anticipamos actualmente. Esto podría generar salarios más altos y, en consecuencia, precios más altos. Pero hasta ahora, no vemos evidencia de esto en los datos de los salarios negociados. Vemos que el crecimiento de los salarios el próximo año podría aumentar algo más que este año, pero el riesgo de efectos de segunda ronda sigue siendo limitado«, tranquilizaba hace unos días la presidenta del BCE.

Para que estos temidos efectos de segunda ronda sigan bajo control, es importante concienciar a los sindicatos de que las subidas deben ser moderadas.

Instituciones y patronal coinciden en que el BCE tiene razón y la inflación es temporal, con lo que ven inapropiado que haya subidas excesivas de sueldos que empujarían los precios al alza aún más de forma innecesaria.

Pero es que tampoco verían convenientes subidas exageradas en caso de que el BCE estuviera equivocado. Si la inflación no fuera permanente, entonces el BCE tendría que adelantar las subidas de tipos, que serían muy dañinas para la recuperación. En especial de los países más endeudados, como España.

«Si los salarios suben ahora más de lo que deben generarán más inflación, así que el BCE tendrá que subir los tipos antes, con el daño que eso hará a la economía. Así que si los sindicatos fueran analíticos verían este peligro. Pero no todos lo son, desafortunadamente», señalan fuentes cercanas a estos diálogos.

Los sindicatos, de hecho, se mantienen en su posición de defender incrementos de sueldos.

«La economía europea está creciendo, pero muchos trabajadores no se benefician de dicho crecimiento (…) Los trabajadores jóvenes y poco cualificados no tienen salarios adecuados y ven limitadas sus oportunidades. El gran aumento de los precios de la energía y la caída de los salarios en el segundo trimestre de este año suponen un riesgo real de pobreza energética masiva», reivindicó en esa cumbre del día 8 de noviembre Luca Visentini, secretario general de la CES.

En España, UGT y CCOO también enarbolan esa bandera y están pidiendo subidas salariales.

«UGT insta a subir los salarios y mejorar el empleo, ante la subida incontrolada de los precios (…) La subida del 1,5% de los salarios de convenio y la del 1,6% del Salario Mínimo Interprofesional, que se aplica sólo en los últimos cuatro meses del año, resultan insuficientes«, criticaban al conocer el dato del IPC de octubre.

CCOO ha ido más allá y ha pedido incluso que se recuperen las cláusulas de garantía salarial -que aseguran subidas de sueldo conforme al IPC- y que en España sólo se aplican ahora en el 17% de los convenios, en línea con lo que sucede en la mayor parte de los países de Europa.

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