El campo agoniza y se echa a las carreteras como los transportistas: «Puede haber pronto un problema de desabastecimiento de alimentos»

El campo agoniza y se echa a las carreteras como los transportistas: «Puede haber pronto un problema de desabastecimiento de alimentos»

El campo estalla tras estar atravesando un largo periodo de agonía y los tractores vuelven a las carreteras como ocurrió a comienzos de 2020, hasta que las protestas quedaron interrumpidas por la pandemia. Entonces también se denunciaba, como ahora, los bajos precios que reciben por sus producciones, pero no se había producido como en los últimos tiempos la desproporcionada subida de las materias primas que está poniendo contra las cuerdas a miles de explotaciones en lo que se considera ya la campaña agrícola más cara de la historia.

Las protestas, por tanto, volverán por toda España. Primero por los territorios regionales en las próximas semanas para terminar con una gran manifestación en Madrid entre finales de enero y principios de febrero. Y no sólo se manifestarán agricultores y ganaderos sino que se quiere ampliar a todos los afectados de la ‘España Vaciada’, es decir, aquellos sectores como el de la caza o la pesca, que se sienten agraviados por las medidas que durante la legislatura está tomando el Gobierno de Pedro Sánchez. También tienen previsto unirse los regantes. Se trata de un #SOSrural, como marca el lema escogido para anunciar dichas concentraciones.

El caldo de cultivo de la indignación se venía labrando en las últimas semanas pero las organizaciones agrarias querían agotar todas las vías de diálogo con el ministro Luis Planas antes de lanzarse a la calle. La subida constante e imparable de los insumos había desatado las alarmas, así que los representantes del sector agrario le solicitaron por escrito (hasta en dos ocasiones en los últimos quince días) una reunión. Primero, ASAJA, UPA y COAG de manera individual.

Era el 5 de noviembre. «Preocupados por la difícil rentabilidad que están atravesando las explotaciones agrarias, debido al incremento de los costes de producción… te solicito una reunión urgente para buscar soluciones que amortigüen los efectos de dicho encarecimiento», firmaba Pedro Barato, presidente de Asaja. Igual hicieron los otros dos dirigentes agrarios. Comprobando que no tenían respuesta alguna, enviaron otra carta conjunta pidiendo un encuentro «para buscar soluciones que amortigüen los efectos de dicho encarecimiento».

Era el 11 de noviembre. «Ni tan siquiera levantaron el teléfono para buscar una excusa y decirnos que la agenda del ministro estaba muy cargada y que ya buscarían fecha, nada de nada». La llama iba creciendo así que esa gran concentración de la España Rural, que en principio iba a ser el 20 de marzo, aceleró los plazos de forma urgente: ya se están moviendo en la calle los productores de la leche, los tabaqueros, los del cereal…

El campo considera una «falta de consideración» que el ministro Planas ni les conteste, comprobando además cómo los transportistas («con quienes compartimos algunas de las reivindicaciones») también van a abanderar en diciembre la indignación presente en muchos sectores, sobre todo rurales, de la sociedad española: la ley de protección del lobo, la del bienestar animal, una PAC tan medioambiental y con recortes financieros…

«El campo agoniza y se muere, los agricultores y ganaderos no podemos aguantar más en medio de esta tormenta perfecta por una tremenda subida de los costes de producción que repercute el ascenso de precios de los alimentos que paga el consumidor pero que no repercute en un precio más justo para los agricultores y ganaderos», se queja Pedro Barato, quien apela al cumplimiento estricto de la Ley de la Cadena Alimentaria «para que no se pueda vender un producto por debajo de lo que ha costado producirlo».

«Hemos aparcado las diferencias que podamos tener las tres organizaciones agrarias para hacer un frente común porque era imposible que pudiéramos aguantar más tiempo la presión de nuestra gente, la del campo, que nos estaba pidiendo que hiciéramos algo ante esta dramática situación, sobre todo para el sector ganadero», reconoce a EL MUNDO Lorenzo Ramos, secretario general de UPA, quien considera que «más pronto que tarde el ministro nos tendrá que recibir porque algo tendrá que decir y sobre todo hacer porque se puede plantear en poco tiempo un problema de desabastecimiento de alimentos en este país», pronostica.

El secretario general de COAG, Miguel Padilla, subraya que «la situación tan difícil que estamos atravesando nos obliga a manifestarnos porque además no parece una buena idea que el ministro, con todo lo que está pasando, con este espectacular incremento de precios no nos reúna todavía para dialogar». Juan Valero de Palma, secretario general de FENACORE(Federación Nacional de Comunidades de Regantes) apunta a que «más de 500.000 regantes estamos abiertos y predispuestos a incorporarnos a esta manifestación, siempre que no sea haga de manera política ni partidista y siempre que la agenda del agua esté encima de la mesa así como nuestras reivindicaciones».

Precisamente el día que se anunciaban estas movilizaciones, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, recibía en Toulouse, la condecoración de «comendador», la máxima distinción de la orden del mérito agrícola de la República de Francia. Esta condecoración, creada en 1883, se otorga en reconocimiento a los servicios prestados a la agricultura. Tres días antes, participó en Bruselas en el Consejo de Ministros de Agricultura y Pesca en el que trasladó su preocupación por «la situación tan difícil por la que atraviesan determinados sectores agrarios en España», debido al incremento de los costes de producción, especialmente la alimentación animal, la energía y los fertilizantes en los mercados internacionales.

Las organizaciones agrarias recuerdan que los costes de producción han ascendido a niveles «nunca vistos». Los piensos para el ganado se han encarecido cerca de un 30% en el último año. También son más caras las semillas (+20%); los abonos (+48%); el agua (+33%) o los plásticos que se utilizan en los cultivos de invernadero (+46%). Hay todavía subidas mucho peores, como las que afectan al gasóleo que usan sus tractores (+73%) y a la energía eléctrica (+270%). También el SMI ha subido un 29,7% en los últimos tres años. El sector agrario denuncia que los alimentos están encareciéndose a los consumidores mientras que ellos siguen sin cubrir sus costes.

La patronal agraria reclama «medidas fiscales, económicas y políticas para proteger la producción de alimentos en España», pero el problema es que el Ministerio de Agricultura no tiene en estos momentos disponibilidad económica para afrontar estas peticiones, aunque le piden un gesto aunque fuera con la repercusión del IVA a los ganaderos. Además, se trabaja para que no se impida, como quiere la ministra de Empleo y Seguridad Social, Yolanda Díaz, la contratación a tiempo parcial en el sector agrario, los famosos contratos temporales que se realizan el campo para las campañas estacionales.

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