El precio de los alimentos seguirá subiendo este año después de marcar máximos de una década en 2021

El precio de los alimentos seguirá subiendo este año después de marcar máximos de una década en 2021

La cesta de la compra registró el año pasado un aumento de precios del 28,1% con respecto al año anterior y el mayor encarecimiento desde el año 2011, pero aún así seguirá subiendo a nivel mundial en 2022, según pronostica la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (conocida como la FAO).

«Aunque normalmente se puede esperar que los precios altos provoquen un aumento de la producción, el alto coste de los insumos, la pandemia mundial que sigue en curso y las condiciones climáticas cada vez más inciertas dejan poco margen para el optimismo sobre el regreso a unas condiciones de mercado más estables incluso en 2022«, ha admitido Abdolreza Abbassian, economista sénior de la FAO.

Esta organización elabora un índice anual sobre el precio de los alimentos, que en 2021 ha marcado el máximo de la última década al situarse en 125,7 puntos, una cifra sólo superada por la que marcó en 2011, de 131,9 puntos.

Mayor subida de precios

Las subidas han sido generalizadas en todos los tipos de productos. Los cereales han sido en 2021 un 27,2% más caros que el año pasado -el promedio anual más alto desde 2012-, destacando las subidas del maíz (+44,1% interanual) y el trigo (+31,3%).

El índice de precios de los aceites vegetales (que mide diez aceites distintos incluidos el de palma, girasol, soja y colza) alcanzó un máximo histórico tras subir un 65,8% respecto a 2020; y los precios de la carne subieron un 12,7% interanual (con especial incremento de la carne de ovino, bovino y aves de corral).

El índice de precios de productos lácteos se situó un 16,9% por encima del de 2020, como consecuencia de la escasez de suministros para la exportaciones en las regiones productoras y el aumento de la demanda de importaciones en Asia; mientras que el azúcar se encareció un 29,8%, «por las preocupaciones acerca de la reducción de la producción en Brasil y el aumento de la demanda mundial», explica la FAO.

Este aumento de los precios de los alimentos ha contribuido al incremento generalizado de la inflación en todos los países y ha sido especialmente perjudicial para aquellos en los que el consumo de alimentos supone un mayor porcentaje sobre el total de consumo o que necesitan importar alimentos, algo que suele corresponder a los países menos desarrollados.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) explica que «el reciente aumento de la inflación de los alimentos se atribuye al aumento de los precios del petróleo (que elevan los precios de los fertilizantes y los costos de transporte), las sequías y las restricciones a la exportación impuestas por algunos de los principales exportadores de alimentos y el almacenamiento en algunos países».

«Además, las medidas de contención de la pandemia interrumpieron la producción e importación de semillas y fertilizantes y provocaron escasez de mano de obra durante las temporadas de siembra», añade. En los países de África subsahariana, por ejemplo, donde los alimentos representan un 40% del consumo, influyeron también factores como el clima y los tipos de cambio de la moneda.

En cuanto a las perspectivas para este ejercicio, el FMI admite que «las perspectivas son muy inciertas». Cree que la inflación de los alimentos podría moderarse si los precios de las materias primas se alivian y se resuelven las interrupciones de la cadena de suministro mundial inducidas por la pandemia; pero reconoce que «la alta inflación de los alimentos podría persistir si las expectativas de inflación se desvinculan o si continúan las interrupciones de la cadena de suministro».

Aunque la pandemia, el transporte y el encarecimiento de la energía han influido en la subida de precios de los alimentos, ésta comenzó antes de la covid-19. Concretamente, la fiebre porcina de China -el mayor consumidor de carne de cerdo del mundo- disparó los precios de ese tipo de carne en 2018, lo que generó un efecto dominó a nivel mundial.

En España, los precios de los alimentos que pagan los consumidores han subido un 1,33% en promedio en los primeros once meses de 2021 -el INE todavía no ha desglosado los datos de diciembre-, aunque es previsible que ese promedio suba al incorporar los datos del último mes del año, en que el IPC general se disparó hasta el 6,7%.

La inflación en promedio ha subido un 2,78% en 2021 y las principales casas de análisis y organismos nacionales e internacionales esperan que sea aún más alta en 2022.

Los aceites y las grasas son los productos que han sufrido el mayor incremento de precios; seguidos del agua mineral, los refrescos, zumos de frutas y de vegetales; las frutas, y el pescado y marisco.

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