La ‘cerdada’ en las 24 horas de Le Mans que destrozó al equipo Corvette: el peligro de los pilotos que pagan por correr

Las 24 horas de Le Mans de 2022 quedarán marcadas por ser la edición de la despedida de la clase GTEPro, la de los equipos de fábrica en la categoría de GT. Fue una carrera en la que Corvette, un histórico, pudo haber dicho adiós con un doblete o, por lo menos, una victoria, pero una avería en el 63, el del español Antonio García, y un incidente ajeno en el 64 les privó de la fiesta.
Este último fue uno de los incidentes más serios y preocupantes, porque Alexander Sims, el piloto, no tuvo ninguna culpa. El responsable único fue un François Perrodo, un piloto bien conocido en el paddock y que entra en la definición de ‘gentleman driver’.
Básicamente, se define así a los pilotos que, merced a una cuenta bancaria con suficientes ceros, consigue apuntarse a un programa de pilotaje para llegar a los requisitos mínimos con los que ser considerado piloto bronce, la clase más baja y considerada casi ‘amateur’. Perrodo es un empresario francés de 45 años que ha hecho fortuna en la industria petrolera y, además, es un apasionado del automovilismo. Este año compitió en la categoría LMP2 en el programa Pro/Am con el que la FIA y el ACO (organizadores de las 24 horas) pretendían replicar en los prototipos lo que ya se hacía antes en la categoría GTEAm.
Pese a tener experiencia contrastada (lleva compitiendo de manera constante desde 2013), nunca ha pasado de ser piloto bronce y se explica en parte en esto el incidente por el que fue protagonista en Le Mans.
Nada más amanecer en el circuito de La Sarthe, Perrodo estaba luchando por ganar posiciones con otro LMP2 cuando, incomprensiblemente, dio un volantazo en la recta de Mulsanne y embistió al Corvette 64. El coche amarillo, que iba encaminado a la victoria de su categoría con Alexander Sims al volante, acabó contra las protecciones y Chevrolet lo retiró.

💔Heartbreak for the #64 Corvette It was all getting abit tight down the Mulsanne – with the prototype pushing the LMGTE Pro leaders into the barriers. Gut wrenching!⏱️https://t.co/4J3q5Z45q3@CorvetteRacing | #LeMans24 | @FIAWEC pic.twitter.com/w9d6KQDsMy— 24 Hours of Le Mans (@24hoursoflemans) June 12, 2022
Numerosas personalidades estallaron al respecto. Periodistas, pilotos y fans se preguntan si Perrodo no debería ser excluido por semejante acción al igual que se hizo lo propio con Philippe Cimadomo, a quien le vetaron su participación en las 24 horas de Le Mans por ser un peligro para él y para sus rivales.
El propio carácter de este tipo de pilotos y, lo que es peor, su utilidad justifican su presencia. Un programa de competición en el Mundial de Resistencia necesita de una carga económica altísima, hasta el punto de que muchos pilotos profesionales están dispuestos a ‘soportar’ a millonarios con más ganas de presumir que talento para conducir. Hay muchos casos en el actual paddock del WEC: desde el propio Michael Fassbender, pasando por otro millonario como Paul Dalla Lana o Ben Keating, este último vencedor de la categoría GTEAm junto a Henrique Chaves y Marco Sorensen, estos pilotos de cierta clase (uno es plata y el otro platino) en la estructura TF Sport en el Aston Martin 33.
El problema es que ahora con la llegada de la clase Pro/Am a los prototipos se han dado coches netamente superiores a pilotos sin capacidades para ello. Así, puede ocurrir como le pasó a un Perrodo que, sin quererlo, se convirtió en el villano de estas 24 horas de Le Mans.

La ‘cerdada’ en las 24 horas de Le Mans que destrozó al equipo Corvette: el peligro de los pilotos que pagan por correr

Las 24 horas de Le Mans de 2022 quedarán marcadas por ser la edición de la despedida de la clase GTEPro, la de los equipos de fábrica en la categoría de GT. Fue una carrera en la que Corvette, un histórico, pudo haber dicho adiós con un doblete o, por lo menos, una victoria, pero una avería en el 63, el del español Antonio García, y un incidente ajeno en el 64 les privó de la fiesta. Este último fue uno de los incidentes más serios y preocupantes, porque Alexander Sims, el piloto, no tuvo ninguna culpa. El responsable único fue un François Perrodo, un piloto bien conocido en el paddock y que entra en la definición de 'gentleman driver'. Básicamente, se define así a los pilotos que, merced a una cuenta bancaria con suficientes ceros, consigue apuntarse a un programa de pilotaje para llegar a los requisitos mínimos con los que ser considerado piloto bronce, la clase más baja y considerada casi 'amateur'. Perrodo es un empresario francés de 45 años que ha hecho fortuna en la industria petrolera y, además, es un apasionado del automovilismo. Este año compitió en la categoría LMP2 en el programa Pro/Am con el que la FIA y el ACO (organizadores de las 24 horas) pretendían replicar en los prototipos lo que ya se hacía antes en la categoría GTEAm. Pese a tener experiencia contrastada (lleva compitiendo de manera constante desde 2013), nunca ha pasado de ser piloto bronce y se explica en parte en esto el incidente por el que fue protagonista en Le Mans. Nada más amanecer en el circuito de La Sarthe, Perrodo estaba luchando por ganar posiciones con otro LMP2 cuando, incomprensiblemente, dio un volantazo en la recta de Mulsanne y embistió al Corvette 64. El coche amarillo, que iba encaminado a la victoria de su categoría con Alexander Sims al volante, acabó contra las protecciones y Chevrolet lo retiró. 💔Heartbreak for the #64 Corvette It was all getting abit tight down the Mulsanne - with the prototype pushing the LMGTE Pro leaders into the barriers. Gut wrenching!⏱️https://t.co/4J3q5Z45q3@CorvetteRacing | #LeMans24 | @FIAWEC pic.twitter.com/w9d6KQDsMy— 24 Hours of Le Mans (@24hoursoflemans) June 12, 2022 Numerosas personalidades estallaron al respecto. Periodistas, pilotos y fans se preguntan si Perrodo no debería ser excluido por semejante acción al igual que se hizo lo propio con Philippe Cimadomo, a quien le vetaron su participación en las 24 horas de Le Mans por ser un peligro para él y para sus rivales. El propio carácter de este tipo de pilotos y, lo que es peor, su utilidad justifican su presencia. Un programa de competición en el Mundial de Resistencia necesita de una carga económica altísima, hasta el punto de que muchos pilotos profesionales están dispuestos a 'soportar' a millonarios con más ganas de presumir que talento para conducir. Hay muchos casos en el actual paddock del WEC: desde el propio Michael Fassbender, pasando por otro millonario como Paul Dalla Lana o Ben Keating, este último vencedor de la categoría GTEAm junto a Henrique Chaves y Marco Sorensen, estos pilotos de cierta clase (uno es plata y el otro platino) en la estructura TF Sport en el Aston Martin 33. El problema es que ahora con la llegada de la clase Pro/Am a los prototipos se han dado coches netamente superiores a pilotos sin capacidades para ello. Así, puede ocurrir como le pasó a un Perrodo que, sin quererlo, se convirtió en el villano de estas 24 horas de Le Mans.

Las 24 horas de Le Mans de 2022 quedarán marcadas por ser la edición de la despedida de la clase GTEPro, la de los equipos de fábrica en la categoría de GT. Fue una carrera en la que Corvette, un histórico, pudo haber dicho adiós con un doblete o, por lo menos, una victoria, pero una avería en el 63, el del español Antonio García, y un incidente ajeno en el 64 les privó de la fiesta.

Este último fue uno de los incidentes más serios y preocupantes, porque Alexander Sims, el piloto, no tuvo ninguna culpa. El responsable único fue un François Perrodo, un piloto bien conocido en el paddock y que entra en la definición de ‘gentleman driver’.

Básicamente, se define así a los pilotos que, merced a una cuenta bancaria con suficientes ceros, consigue apuntarse a un programa de pilotaje para llegar a los requisitos mínimos con los que ser considerado piloto bronce, la clase más baja y considerada casi ‘amateur’. Perrodo es un empresario francés de 45 años que ha hecho fortuna en la industria petrolera y, además, es un apasionado del automovilismo. Este año compitió en la categoría LMP2 en el programa Pro/Am con el que la FIA y el ACO (organizadores de las 24 horas) pretendían replicar en los prototipos lo que ya se hacía antes en la categoría GTEAm.

Pese a tener experiencia contrastada (lleva compitiendo de manera constante desde 2013), nunca ha pasado de ser piloto bronce y se explica en parte en esto el incidente por el que fue protagonista en Le Mans.

Nada más amanecer en el circuito de La Sarthe, Perrodo estaba luchando por ganar posiciones con otro LMP2 cuando, incomprensiblemente, dio un volantazo en la recta de Mulsanne y embistió al Corvette 64. El coche amarillo, que iba encaminado a la victoria de su categoría con Alexander Sims al volante, acabó contra las protecciones y Chevrolet lo retiró.

💔Heartbreak for the #64 Corvette

It was all getting abit tight down the Mulsanne – with the prototype pushing the LMGTE Pro leaders into the barriers.
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Numerosas personalidades estallaron al respecto. Periodistas, pilotos y fans se preguntan si Perrodo no debería ser excluido por semejante acción al igual que se hizo lo propio con Philippe Cimadomo, a quien le vetaron su participación en las 24 horas de Le Mans por ser un peligro para él y para sus rivales.

El propio carácter de este tipo de pilotos y, lo que es peor, su utilidad justifican su presencia. Un programa de competición en el Mundial de Resistencia necesita de una carga económica altísima, hasta el punto de que muchos pilotos profesionales están dispuestos a ‘soportar’ a millonarios con más ganas de presumir que talento para conducir. Hay muchos casos en el actual paddock del WEC: desde el propio Michael Fassbender, pasando por otro millonario como Paul Dalla Lana o Ben Keating, este último vencedor de la categoría GTEAm junto a Henrique Chaves y Marco Sorensen, estos pilotos de cierta clase (uno es plata y el otro platino) en la estructura TF Sport en el Aston Martin 33.

El problema es que ahora con la llegada de la clase Pro/Am a los prototipos se han dado coches netamente superiores a pilotos sin capacidades para ello. Así, puede ocurrir como le pasó a un Perrodo que, sin quererlo, se convirtió en el villano de estas 24 horas de Le Mans.