La obra maestra de Alonso: el ritmo de metrónomo que le dio el podio en Catar

La obra maestra de Alonso: el ritmo de metrónomo que le dio el podio en Catar

El podio de Fernando Alonso en Catar fue posible por tres factores fundamentalmente. Aparte de las cualidades propias del español o la adaptación del Alpine al circuito de Losail, que se estrenaba en el calendario de Fórmula 1, no se puede analizar el 3° de Alonso sin tener en cuenta lo sucedido en la clasificación, primero, y cómo impuso un ritmo crítico y constante en dos momentos clave de carrera.

Alonso era muy consciente de que necesitaba salir bien. Lo confesaba más en serio que en broma nada más bajarse del Alpine: quería ponerse primero en la primera curva. No pudo fundamentalmente por un imparable Hamilton que va a debatirle a Verstappen el título hasta las últimas pulgadas, pero sí hizo claudicar a Pierre Gasly. Si Alpine acaba 5° en el Mundial de constructores, en buena medida se deberá a los 25 puntos que le ha sacado al equipo de Faenza en esta carrera.

Una vez superado por Verstappen en los primeros compases de la prueba, se activó el Plan A. Pirelli había planteado una carrera a dos paradas, una vez analizado el desgaste que mostraban los neumáticos, pero la temperatura en carrera fue ligeramente inferior de lo previsto y permitió estirar un poco más su vida útil. En rango de comportamiento óptimo era mayor, pero su caída podía ser catastrófica: véase los pinchazos de Bottas, Russell y Latifi que a la postre fueron determinantes.

Echando la vista atrás, Fernando Alonso ganó sus dos carreras en las 24 horas de Le Mans gracias a saber cuándo y dónde apretar y cómo mantener un ritmo constante. Tanto en la edición de 2018, con aquel espectacular relevo nocturno, como en la de 2019, el español dio a Toyota lo que le pedían: ni ir muy rápido, ni ir muy conservador. En Catar este domingo volvió a vivirse algo similar.

Alonso no entró en boxes hasta la vuelta 23 de las 57 sobre las que se disputó el Gran Premio. Mientras otros como Hamilton, Verstappen o, y aquí está la clave, Pérez iban a dos, desde Alpine pidieron a Alonso quedarse en pista mucho más.

Para mantenerse en posiciones de podio e intentar neutralizar el eventual ‘undercut’ que Red Bull le quería hacer con ‘Checo’, Alonso se puso a clavar tiempos. Entre la vuelta 8 y la 22 se mantuvo en 1:30-1:29 de manera constante, hasta que hizo su parada para montar duros e ir hasta el final. La jugada fue arriesgada: ¿le aguantarían los neumáticos?

Tras el susto de Bottas, que pinchó en la 32, Alonso dio un segundo relevo en ritmo de 1:27 durante la friolera de 16 vueltas (entre la 37 y la 53), con excepción de tres de ellas que bajó a 1:26. En la 48 hizo su mejor tiempo de carrera, 1:26.682, porque por detrás venía el ‘coco’. Sergio Pérez, consciente de ir con un coche muy superior y unos neumáticos mucho más frescos, se veía capaz de poder con Alonso. O eso creía.


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La fortuna sonríe a los audaces, reza el latinismo, y la apuesta de Alonso y Alpine obtuvo premio. Russell y Latifi, que llevaban una estrategia similar a la del asturiano, pincharon y tuvieron que abandonar, con el vital matiz de que el canadiense no llegó a boxes. 

El Williams se quedó aparcado en la escapatoria de un lateral del circuito y desde dirección de carrera activaron el coche de seguridad virtual. Los monoplazas se veían obligados a reducir el ritmo con lo que Alonso obtuvo una doble satisfacción: Pérez debía aflojar y, por tanto, no atacarle y él mismo podía ir más cómodo sin tener que forzar los neumáticos arriesgando a un pinchazo que le dejase sin el 98° podio de su carrera deportiva en F1.

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