La obsesión histórica de Francia con acusar a Nadal de dopaje: de los guiñoles a la última de L’Equipe con su decimocuarto Roland Garros

Aunque parezca mentira, también Rafa Nadal tiene detractores. El tenista español conquistó este domingo su decimocuarto Roland Garros, lo que suma su Grand Slam número 22 para colocarse en lo más alto de la historia. Lo hizo, además, infiltrado para paliar su dolor crónico en el pie, algo que ya ha sido motivo de controversia en Francia, donde las eternas insinuaciones de dopaje no han tardado en salir a la palestra.
La obsesión del país galo con acusar a Nadal de emplear sustancias prohibidas para construir su éxito, que se acerca a las dos décadas en el tiempo, viene de lejos.
Ya en 2013, cuando el balear se recuperó de la tendinitis que le impidió estar en los Juegos Olímpicos de Londres, saltó el escándalo en forma de guiñol: el famoso informativo con títeres que ideó Canal+ Francia y que exportó con éxito a España, presentaba a un Nadal excesivamente musculado que portaba siempre una jeringuilla en sus manos, haciendo clara referencia a una sospecha de dopaje. El revuelo no le impidió al de Manacor levantar su, por entonces, octava Copa de los Mosqueteros ese mismo año.

La ministra Bachelot, muy dura con Nadal
Con el año de los citados Juegos de Londres como excusa y en el contexto del positivo demostrado de Maria Sharapova en 2016, la por entonces ministra de Deportes francesa Roselyn Bachelot -que hasta el pasado mes de mayo ostentaba el mismo puesto en la cartera de Cultura- hizo unas declaraciones que apuntaban directamente a un dopaje de Nadal.
«Sabemos más o menos que la famosa lesión de Rafael Nadal que le mantuvo siete meses sin competición fue seguramente debida a un control positivo», aseguró, tajante.
Unas declaraciones que le costaron 10.000 euros después de que el caso llegara a los juzgados por una demanda por difamación. Tanto el Gobierno de España como el Comité Olímpico Español salieron en defensa del mejor deportista nacional de todos los tiempos.
El propio Nadal se mostró firme en todo momento: «Estoy muy lejos de eso. Siempre he trabajado muy duro y cuando he estado lesionado nunca he tomado nada prohibido para recuperarme antes», afirmó.
Pero el coqueteo con las insinuaciones no cesó. El último cargo público en verter sobre Nadal oscuras suposiciones fue Jean-Pierre Verdy, exdirector de la Agencia Antidopaje francesa, a quien no le costó deslizar que algunas derrotas del tenista español coincidían con recientes pasos por la sala de control antidoping, donde tanto Rafa como su entorno siempre «se mostraban muy hostiles».
Decimocuarto Grand Slam, enésima acusación
Ahora, con Nadal levantando su título número 14 en la arcilla de la Philippe Chatrier y con la particularidad de haberlo hecho en medio de la lesión crónica que le lastra, las insinuaciones vuelven.
El tenista reveló que había jugador el grande parisino con el pie anestesiado para poder así olvidarse del dolor y centrarse en el juego, una solución médica que desde L’Equipe han puesto en entredicho pese a que se cubren afirmando en todo momento que se trata de un tratamiento legal.

La obsesión histórica de Francia con acusar a Nadal de dopaje: de los guiñoles a la última de L’Equipe con su decimocuarto Roland Garros

Aunque parezca mentira, también Rafa Nadal tiene detractores. El tenista español conquistó este domingo su decimocuarto Roland Garros, lo que suma su Grand Slam número 22 para colocarse en lo más alto de la historia. Lo hizo, además, infiltrado para paliar su dolor crónico en el pie, algo que ya ha sido motivo de controversia en Francia, donde las eternas insinuaciones de dopaje no han tardado en salir a la palestra. La obsesión del país galo con acusar a Nadal de emplear sustancias prohibidas para construir su éxito, que se acerca a las dos décadas en el tiempo, viene de lejos. Ya en 2013, cuando el balear se recuperó de la tendinitis que le impidió estar en los Juegos Olímpicos de Londres, saltó el escándalo en forma de guiñol: el famoso informativo con títeres que ideó Canal+ Francia y que exportó con éxito a España, presentaba a un Nadal excesivamente musculado que portaba siempre una jeringuilla en sus manos, haciendo clara referencia a una sospecha de dopaje. El revuelo no le impidió al de Manacor levantar su, por entonces, octava Copa de los Mosqueteros ese mismo año. La ministra Bachelot, muy dura con Nadal Con el año de los citados Juegos de Londres como excusa y en el contexto del positivo demostrado de Maria Sharapova en 2016, la por entonces ministra de Deportes francesa Roselyn Bachelot -que hasta el pasado mes de mayo ostentaba el mismo puesto en la cartera de Cultura- hizo unas declaraciones que apuntaban directamente a un dopaje de Nadal. "Sabemos más o menos que la famosa lesión de Rafael Nadal que le mantuvo siete meses sin competición fue seguramente debida a un control positivo", aseguró, tajante. Unas declaraciones que le costaron 10.000 euros después de que el caso llegara a los juzgados por una demanda por difamación. Tanto el Gobierno de España como el Comité Olímpico Español salieron en defensa del mejor deportista nacional de todos los tiempos. El propio Nadal se mostró firme en todo momento: "Estoy muy lejos de eso. Siempre he trabajado muy duro y cuando he estado lesionado nunca he tomado nada prohibido para recuperarme antes", afirmó. Pero el coqueteo con las insinuaciones no cesó. El último cargo público en verter sobre Nadal oscuras suposiciones fue Jean-Pierre Verdy, exdirector de la Agencia Antidopaje francesa, a quien no le costó deslizar que algunas derrotas del tenista español coincidían con recientes pasos por la sala de control antidoping, donde tanto Rafa como su entorno siempre "se mostraban muy hostiles". Decimocuarto Grand Slam, enésima acusación Ahora, con Nadal levantando su título número 14 en la arcilla de la Philippe Chatrier y con la particularidad de haberlo hecho en medio de la lesión crónica que le lastra, las insinuaciones vuelven. El tenista reveló que había jugador el grande parisino con el pie anestesiado para poder así olvidarse del dolor y centrarse en el juego, una solución médica que desde L'Equipe han puesto en entredicho pese a que se cubren afirmando en todo momento que se trata de un tratamiento legal.

Aunque parezca mentira, también Rafa Nadal tiene detractores. El tenista español conquistó este domingo su decimocuarto Roland Garros, lo que suma su Grand Slam número 22 para colocarse en lo más alto de la historia. Lo hizo, además, infiltrado para paliar su dolor crónico en el pie, algo que ya ha sido motivo de controversia en Francia, donde las eternas insinuaciones de dopaje no han tardado en salir a la palestra.

La obsesión del país galo con acusar a Nadal de emplear sustancias prohibidas para construir su éxito, que se acerca a las dos décadas en el tiempo, viene de lejos.

Ya en 2013, cuando el balear se recuperó de la tendinitis que le impidió estar en los Juegos Olímpicos de Londres, saltó el escándalo en forma de guiñol: el famoso informativo con títeres que ideó Canal+ Francia y que exportó con éxito a España, presentaba a un Nadal excesivamente musculado que portaba siempre una jeringuilla en sus manos, haciendo clara referencia a una sospecha de dopaje. El revuelo no le impidió al de Manacor levantar su, por entonces, octava Copa de los Mosqueteros ese mismo año.

La ministra Bachelot, muy dura con Nadal

Con el año de los citados Juegos de Londres como excusa y en el contexto del positivo demostrado de Maria Sharapova en 2016, la por entonces ministra de Deportes francesa Roselyn Bachelot -que hasta el pasado mes de mayo ostentaba el mismo puesto en la cartera de Cultura- hizo unas declaraciones que apuntaban directamente a un dopaje de Nadal.

«Sabemos más o menos que la famosa lesión de Rafael Nadal que le mantuvo siete meses sin competición fue seguramente debida a un control positivo«, aseguró, tajante.

Unas declaraciones que le costaron 10.000 euros después de que el caso llegara a los juzgados por una demanda por difamación. Tanto el Gobierno de España como el Comité Olímpico Español salieron en defensa del mejor deportista nacional de todos los tiempos.

El propio Nadal se mostró firme en todo momento: «Estoy muy lejos de eso. Siempre he trabajado muy duro y cuando he estado lesionado nunca he tomado nada prohibido para recuperarme antes», afirmó.

Pero el coqueteo con las insinuaciones no cesó. El último cargo público en verter sobre Nadal oscuras suposiciones fue Jean-Pierre Verdy, exdirector de la Agencia Antidopaje francesa, a quien no le costó deslizar que algunas derrotas del tenista español coincidían con recientes pasos por la sala de control antidoping, donde tanto Rafa como su entorno siempre «se mostraban muy hostiles».

Decimocuarto Grand Slam, enésima acusación

Ahora, con Nadal levantando su título número 14 en la arcilla de la Philippe Chatrier y con la particularidad de haberlo hecho en medio de la lesión crónica que le lastra, las insinuaciones vuelven.

El tenista reveló que había jugador el grande parisino con el pie anestesiado para poder así olvidarse del dolor y centrarse en el juego, una solución médica que desde L’Equipe han puesto en entredicho pese a que se cubren afirmando en todo momento que se trata de un tratamiento legal.