La secuencia del adiós de Nadal: un gesto de dolor, silencio en la grada, las lágrimas y las miradas perdidas en su equipo…

El sueño de revalidar el título en Australia se esfumó en un abrir y cerrar de ojos para Rafa Nadal. Las buenas sensaciones de sus entrenamientos de pretemporada y de su estreno ante Jack Draper quedaron enterradas en pocos minutos, los que pasaron desde el primer aviso de su cadera hasta el momento en el que pidió la intervención del fisioterapeuta. El partido siguió, Nadal aguantó por principios, pero el balear ya había asumido su despedida de Australia.
El escenario estaba preparado para otro capítulo en el libro de grandes gestas del español: primer set abajo y McDonald con la opción de confirmar su ‘break’ para el 5-3 con su servicio. La grada -y los millones de ojos de todo el planeta-, con el recuerdo de la final del año pasado, esperaban la ‘nadalada’, pero el sueño de Rafa y sus fans se desbarataría pronto.
En una demostración de sacrificio, al correr por una bola imposible que hubiera dejado pasar cualquier otro tenista del circuito, su cadera llegó al límite. Su cuerpo no soportó una estirada que todos tenemos grabada en la retina, esa defensa que viene acompañada de un drive cortado y que invita a la grada a soltar el aire contenido por pura tensión para prepararse para un nuevo inicio del mismo punto.
El gesto, aunque leve, no pasó desapercibido para ninguna de las almas presentes en la central del Melbourne Park. Su salto corto acompañado de un leve reposo en el toallero puso en alerta a todos, aunque la confirmación del desastre llegaría en el siguiente punto, con una pausa y una mirada a su equipo que también sirvió de ‘adiós’ a la grada.
El tenis pasó a segundo plano, solo Mackenzie se preocupó del marcador cerrando el juego con dos saques directos, el resto estaba pendiente de Nadal. Para los que estaban frente a la televisión, incapaces de respirar la tensión del estadio, hubo ayuda de la realización, pues ofreció un catálogo de matices visuales que no necesitaban comentario alguno: el paso lento del tenista, su gesto cabizbajo en el banquillo, las expresiones faciales del doctor Cotorro, el murmullo del público en los asientos, las lágrimas de Mery Perelló…

😢 La imagen más dura.Sigue el #AusOpen en @Eurosport_ES a través de @MovistarPlus. #DeportePlus #VamosRafa pic.twitter.com/K218MRYRaW— Tenis en Movistar Plus+ (@MovistarTenis) January 18, 2023
«Tengo un histórico en la cadera, es evidente, pero nada como lo de hoy»
El camino de Nadal hacia vestuarios, para tratarse con el fisio, recordó a su parón en la última final de Indian Wells. Tampoco habría remedio milagroso esta vez. Nadal aguantó el chaparrón en el tercero, y en rueda de prensa explicó sus sensaciones. «He notado algo en aquel gesto, no sé si me he roto el músculo, no sé si he tenido un problema articular en la cadera. Tendré que esperar a hacerme las prueba y a partir de ahí podremos saber qué es lo que ha ocurrido realmente. Pero bueno, bien no me siento. Tengo un histórico en la cadera, es evidente, pero nada como lo de hoy», confesó devastado.
Un resumen de su amplio «histórico» de lesiones
En sus casi dos décadas en el circuito profesional, Nadal ha acumulado lesiones en todas las partes de su cuerpo. La mayoría -y las más graves- son las que ha sufrido en el tren inferior: pie izquierdo, tobillos, rodillas… Pero las más recientes han aparecido en el tronco, como la fisura en la costilla de marzo del pasado año o la rotura abdominal que le impidió competir en Wimbledon.
Ahora la molestia ha aparecido en la cadera, zona que ya le dio problemas en el Open de Australia de 2018, cuando se vio obligado a visitar el hospital de Melbourne con Cotorro debido a unas molestias en el músculo propulsor de la cadera y el muslo, el psoas-ilíaco de la pierna derecha. Las pruebas confirmarán el alcance de su dolencia, pero las sensaciones del tenista no son nada buenas, pues asegura no haber sentido algo igual en la zona en toda su carrera.

La secuencia del adiós de Nadal: un gesto de dolor, silencio en la grada, las lágrimas y las miradas perdidas en su equipo…

El sueño de revalidar el título en Australia se esfumó en un abrir y cerrar de ojos para Rafa Nadal. Las buenas sensaciones de sus entrenamientos de pretemporada y de su estreno ante Jack Draper quedaron enterradas en pocos minutos, los que pasaron desde el primer aviso de su cadera hasta el momento en el que pidió la intervención del fisioterapeuta. El partido siguió, Nadal aguantó por principios, pero el balear ya había asumido su despedida de Australia. El escenario estaba preparado para otro capítulo en el libro de grandes gestas del español: primer set abajo y McDonald con la opción de confirmar su 'break' para el 5-3 con su servicio. La grada -y los millones de ojos de todo el planeta-, con el recuerdo de la final del año pasado, esperaban la 'nadalada', pero el sueño de Rafa y sus fans se desbarataría pronto. En una demostración de sacrificio, al correr por una bola imposible que hubiera dejado pasar cualquier otro tenista del circuito, su cadera llegó al límite. Su cuerpo no soportó una estirada que todos tenemos grabada en la retina, esa defensa que viene acompañada de un drive cortado y que invita a la grada a soltar el aire contenido por pura tensión para prepararse para un nuevo inicio del mismo punto. El gesto, aunque leve, no pasó desapercibido para ninguna de las almas presentes en la central del Melbourne Park. Su salto corto acompañado de un leve reposo en el toallero puso en alerta a todos, aunque la confirmación del desastre llegaría en el siguiente punto, con una pausa y una mirada a su equipo que también sirvió de 'adiós' a la grada. El tenis pasó a segundo plano, solo Mackenzie se preocupó del marcador cerrando el juego con dos saques directos, el resto estaba pendiente de Nadal. Para los que estaban frente a la televisión, incapaces de respirar la tensión del estadio, hubo ayuda de la realización, pues ofreció un catálogo de matices visuales que no necesitaban comentario alguno: el paso lento del tenista, su gesto cabizbajo en el banquillo, las expresiones faciales del doctor Cotorro, el murmullo del público en los asientos, las lágrimas de Mery Perelló... 😢 La imagen más dura.Sigue el #AusOpen en @Eurosport_ES a través de @MovistarPlus. #DeportePlus #VamosRafa pic.twitter.com/K218MRYRaW— Tenis en Movistar Plus+ (@MovistarTenis) January 18, 2023 "Tengo un histórico en la cadera, es evidente, pero nada como lo de hoy" El camino de Nadal hacia vestuarios, para tratarse con el fisio, recordó a su parón en la última final de Indian Wells. Tampoco habría remedio milagroso esta vez. Nadal aguantó el chaparrón en el tercero, y en rueda de prensa explicó sus sensaciones. "He notado algo en aquel gesto, no sé si me he roto el músculo, no sé si he tenido un problema articular en la cadera. Tendré que esperar a hacerme las prueba y a partir de ahí podremos saber qué es lo que ha ocurrido realmente. Pero bueno, bien no me siento. Tengo un histórico en la cadera, es evidente, pero nada como lo de hoy", confesó devastado. Un resumen de su amplio "histórico" de lesiones En sus casi dos décadas en el circuito profesional, Nadal ha acumulado lesiones en todas las partes de su cuerpo. La mayoría -y las más graves- son las que ha sufrido en el tren inferior: pie izquierdo, tobillos, rodillas... Pero las más recientes han aparecido en el tronco, como la fisura en la costilla de marzo del pasado año o la rotura abdominal que le impidió competir en Wimbledon. Ahora la molestia ha aparecido en la cadera, zona que ya le dio problemas en el Open de Australia de 2018, cuando se vio obligado a visitar el hospital de Melbourne con Cotorro debido a unas molestias en el músculo propulsor de la cadera y el muslo, el psoas-ilíaco de la pierna derecha. Las pruebas confirmarán el alcance de su dolencia, pero las sensaciones del tenista no son nada buenas, pues asegura no haber sentido algo igual en la zona en toda su carrera.

El sueño de revalidar el título en Australia se esfumó en un abrir y cerrar de ojos para Rafa Nadal. Las buenas sensaciones de sus entrenamientos de pretemporada y de su estreno ante Jack Draper quedaron enterradas en pocos minutos, los que pasaron desde el primer aviso de su cadera hasta el momento en el que pidió la intervención del fisioterapeuta. El partido siguió, Nadal aguantó por principios, pero el balear ya había asumido su despedida de Australia.

El escenario estaba preparado para otro capítulo en el libro de grandes gestas del español: primer set abajo y McDonald con la opción de confirmar su ‘break’ para el 5-3 con su servicio. La grada -y los millones de ojos de todo el planeta-, con el recuerdo de la final del año pasado, esperaban la ‘nadalada’, pero el sueño de Rafa y sus fans se desbarataría pronto.

En una demostración de sacrificio, al correr por una bola imposible que hubiera dejado pasar cualquier otro tenista del circuito, su cadera llegó al límite. Su cuerpo no soportó una estirada que todos tenemos grabada en la retina, esa defensa que viene acompañada de un drive cortado y que invita a la grada a soltar el aire contenido por pura tensión para prepararse para un nuevo inicio del mismo punto.

El gesto, aunque leve, no pasó desapercibido para ninguna de las almas presentes en la central del Melbourne Park. Su salto corto acompañado de un leve reposo en el toallero puso en alerta a todos, aunque la confirmación del desastre llegaría en el siguiente punto, con una pausa y una mirada a su equipo que también sirvió de ‘adiós’ a la grada.

El tenis pasó a segundo plano, solo Mackenzie se preocupó del marcador cerrando el juego con dos saques directos, el resto estaba pendiente de Nadal. Para los que estaban frente a la televisión, incapaces de respirar la tensión del estadio, hubo ayuda de la realización, pues ofreció un catálogo de matices visuales que no necesitaban comentario alguno: el paso lento del tenista, su gesto cabizbajo en el banquillo, las expresiones faciales del doctor Cotorro, el murmullo del público en los asientos, las lágrimas de Mery Perelló…

😢 La imagen más dura.

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«Tengo un histórico en la cadera, es evidente, pero nada como lo de hoy»

El camino de Nadal hacia vestuarios, para tratarse con el fisio, recordó a su parón en la última final de Indian Wells. Tampoco habría remedio milagroso esta vez. Nadal aguantó el chaparrón en el tercero, y en rueda de prensa explicó sus sensaciones. «He notado algo en aquel gesto, no sé si me he roto el músculo, no sé si he tenido un problema articular en la cadera. Tendré que esperar a hacerme las prueba y a partir de ahí podremos saber qué es lo que ha ocurrido realmente. Pero bueno, bien no me siento. Tengo un histórico en la cadera, es evidente, pero nada como lo de hoy«, confesó devastado.

Un resumen de su amplio «histórico» de lesiones

En sus casi dos décadas en el circuito profesional, Nadal ha acumulado lesiones en todas las partes de su cuerpo. La mayoría -y las más graves- son las que ha sufrido en el tren inferior: pie izquierdo, tobillos, rodillas… Pero las más recientes han aparecido en el tronco, como la fisura en la costilla de marzo del pasado año o la rotura abdominal que le impidió competir en Wimbledon.

Ahora la molestia ha aparecido en la cadera, zona que ya le dio problemas en el Open de Australia de 2018, cuando se vio obligado a visitar el hospital de Melbourne con Cotorro debido a unas molestias en el músculo propulsor de la cadera y el muslo, el psoas-ilíaco de la pierna derecha. Las pruebas confirmarán el alcance de su dolencia, pero las sensaciones del tenista no son nada buenas, pues asegura no haber sentido algo igual en la zona en toda su carrera.