Las vacaciones más polémicas de Fernando Alonso tras dejar Alpine hecho unos zorros

Con el comienzo de agosto, muchos españoles han comenzado sus merecidos días de vacaciones después de unos meses de duro trabajo. Uno de ellos es Fernando Alonso, que ha sido el gran protagonista de la actualidad deportiva en las últimas jornadas.
Su inesperado fichaje por Aston Martin ha levantado una polvareda que aún no se ha asentado. La primera víctima es el equipo Alpine, que se ha visto envuelta en una crisis de reputación que no vieron venir y que están resolviendo mediante la táctica del silencio, no vaya a ser que la líen más.
La presunta traición de Alonso les ha dejado a los pies de los caballos, sin piloto cerrado para 2023 y con aún 10 Grandes Premios por delante con Alonso como piloto.
A Alonso le importa bien poco lo que le pase a Alpine en un futuro. Solo le importa lo que ocurra con ellos hasta el próximo mes de diciembre, cuando acabará su última temporada en el equipo anglofrancés.
Prueba de ello es su comportamiento en esas 36 horas que pasaron desde que anunció su marcha a Aston Martin hasta que Alpine aseguró que Oscar Piastri sería su sustituto… algo que el piloto negó.
El culebrón se ha tornado en una discusión judicial: el australiano tiene contrato con McLaren para 2023 y, ante la duplicidad con el que tiene con Alpine, ha sido la Oficina de Reconocimiento de Contratos (que se creó en la F1 hace años por una diatriba similar de Jenson Button con BAR y Williams) quien tome las riendas. Ahora mismo, nadie puede asegurar quién será el compañero de Esteban Ocon en 2023.
Alonso se hace el loco al respecto. Mientras sus jefes, los mismos que le han dado la patada y han hecho que se vaya a buscar acomodo en un equipo que, a día de hoy, está más cerca del fondo de la parrilla, él se dedica a bromear por las redes, a disfrutar de su Museo y Circuito y de compartir horas con su familia.

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Una escapada para desconectar
Después de pasar unos días en Oviedo junto a su familia, Fernando Alonso ha tomado un avión para, junto a su pareja, tomarse unas vacaciones. La Fórmula 1 para hasta el último fin de semana de agosto, cuando tanto él como su novia, Andrea Schlager, tendrán que volver al trabajo: él a enfundarse el mono de Alpine y ella a coger el micrófono Servus TV (un canal austriaco muy cercano a Red Bull, prácticamente pagado íntegro por la marca de bebidas energéticas).
Serán unas semanas para coger fuerzas para lo que les viene encima. Especialmente a él, ya que se las verá en un Alpine que ya no le quieren. El piloto tampoco se ha cortado mucho en mostrar su enfado y dejar claro que el cierre de esta relación, la de Alpine con él, no será fácil ni rápida. Mientras Otmar Szafnauer, su jefe y culpable de que ya no siga, decía que él estaba en un yate en Grecia, él colgaba fotos y vídeos en Oviedo. Para que quede claro que Szafnauer, a quien las redes sociales en España han bautizado como ‘Szufufu’ en tono burlesco, mentía.
Cada palabra que emitan públicamente Alonso y Alpine se medirán hasta la coma. La gestión de la comunicación será clave, especialmente para la escudería que, ahora mismo, firmaría estar en una situación deportiva no tan buena y gozar de unas semanas un poco más tranquilas.

Las vacaciones más polémicas de Fernando Alonso tras dejar Alpine hecho unos zorros

Con el comienzo de agosto, muchos españoles han comenzado sus merecidos días de vacaciones después de unos meses de duro trabajo. Uno de ellos es Fernando Alonso, que ha sido el gran protagonista de la actualidad deportiva en las últimas jornadas. Su inesperado fichaje por Aston Martin ha levantado una polvareda que aún no se ha asentado. La primera víctima es el equipo Alpine, que se ha visto envuelta en una crisis de reputación que no vieron venir y que están resolviendo mediante la táctica del silencio, no vaya a ser que la líen más. La presunta traición de Alonso les ha dejado a los pies de los caballos, sin piloto cerrado para 2023 y con aún 10 Grandes Premios por delante con Alonso como piloto. A Alonso le importa bien poco lo que le pase a Alpine en un futuro. Solo le importa lo que ocurra con ellos hasta el próximo mes de diciembre, cuando acabará su última temporada en el equipo anglofrancés. Prueba de ello es su comportamiento en esas 36 horas que pasaron desde que anunció su marcha a Aston Martin hasta que Alpine aseguró que Oscar Piastri sería su sustituto... algo que el piloto negó. El culebrón se ha tornado en una discusión judicial: el australiano tiene contrato con McLaren para 2023 y, ante la duplicidad con el que tiene con Alpine, ha sido la Oficina de Reconocimiento de Contratos (que se creó en la F1 hace años por una diatriba similar de Jenson Button con BAR y Williams) quien tome las riendas. Ahora mismo, nadie puede asegurar quién será el compañero de Esteban Ocon en 2023. Alonso se hace el loco al respecto. Mientras sus jefes, los mismos que le han dado la patada y han hecho que se vaya a buscar acomodo en un equipo que, a día de hoy, está más cerca del fondo de la parrilla, él se dedica a bromear por las redes, a disfrutar de su Museo y Circuito y de compartir horas con su familia. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Fernando Alonso (@fernandoalo_oficial) Una escapada para desconectar Después de pasar unos días en Oviedo junto a su familia, Fernando Alonso ha tomado un avión para, junto a su pareja, tomarse unas vacaciones. La Fórmula 1 para hasta el último fin de semana de agosto, cuando tanto él como su novia, Andrea Schlager, tendrán que volver al trabajo: él a enfundarse el mono de Alpine y ella a coger el micrófono Servus TV (un canal austriaco muy cercano a Red Bull, prácticamente pagado íntegro por la marca de bebidas energéticas). Serán unas semanas para coger fuerzas para lo que les viene encima. Especialmente a él, ya que se las verá en un Alpine que ya no le quieren. El piloto tampoco se ha cortado mucho en mostrar su enfado y dejar claro que el cierre de esta relación, la de Alpine con él, no será fácil ni rápida. Mientras Otmar Szafnauer, su jefe y culpable de que ya no siga, decía que él estaba en un yate en Grecia, él colgaba fotos y vídeos en Oviedo. Para que quede claro que Szafnauer, a quien las redes sociales en España han bautizado como 'Szufufu' en tono burlesco, mentía. Cada palabra que emitan públicamente Alonso y Alpine se medirán hasta la coma. La gestión de la comunicación será clave, especialmente para la escudería que, ahora mismo, firmaría estar en una situación deportiva no tan buena y gozar de unas semanas un poco más tranquilas.

Con el comienzo de agosto, muchos españoles han comenzado sus merecidos días de vacaciones después de unos meses de duro trabajo. Uno de ellos es Fernando Alonso, que ha sido el gran protagonista de la actualidad deportiva en las últimas jornadas.

Su inesperado fichaje por Aston Martin ha levantado una polvareda que aún no se ha asentado. La primera víctima es el equipo Alpine, que se ha visto envuelta en una crisis de reputación que no vieron venir y que están resolviendo mediante la táctica del silencio, no vaya a ser que la líen más.

La presunta traición de Alonso les ha dejado a los pies de los caballos, sin piloto cerrado para 2023 y con aún 10 Grandes Premios por delante con Alonso como piloto.

A Alonso le importa bien poco lo que le pase a Alpine en un futuro. Solo le importa lo que ocurra con ellos hasta el próximo mes de diciembre, cuando acabará su última temporada en el equipo anglofrancés.

Prueba de ello es su comportamiento en esas 36 horas que pasaron desde que anunció su marcha a Aston Martin hasta que Alpine aseguró que Oscar Piastri sería su sustituto… algo que el piloto negó.

El culebrón se ha tornado en una discusión judicial: el australiano tiene contrato con McLaren para 2023 y, ante la duplicidad con el que tiene con Alpine, ha sido la Oficina de Reconocimiento de Contratos (que se creó en la F1 hace años por una diatriba similar de Jenson Button con BAR y Williams) quien tome las riendas. Ahora mismo, nadie puede asegurar quién será el compañero de Esteban Ocon en 2023.

Alonso se hace el loco al respecto. Mientras sus jefes, los mismos que le han dado la patada y han hecho que se vaya a buscar acomodo en un equipo que, a día de hoy, está más cerca del fondo de la parrilla, él se dedica a bromear por las redes, a disfrutar de su Museo y Circuito y de compartir horas con su familia.

Una escapada para desconectar

Después de pasar unos días en Oviedo junto a su familia, Fernando Alonso ha tomado un avión para, junto a su pareja, tomarse unas vacaciones. La Fórmula 1 para hasta el último fin de semana de agosto, cuando tanto él como su novia, Andrea Schlager, tendrán que volver al trabajo: él a enfundarse el mono de Alpine y ella a coger el micrófono Servus TV (un canal austriaco muy cercano a Red Bull, prácticamente pagado íntegro por la marca de bebidas energéticas).

Serán unas semanas para coger fuerzas para lo que les viene encima. Especialmente a él, ya que se las verá en un Alpine que ya no le quieren. El piloto tampoco se ha cortado mucho en mostrar su enfado y dejar claro que el cierre de esta relación, la de Alpine con él, no será fácil ni rápida. Mientras Otmar Szafnauer, su jefe y culpable de que ya no siga, decía que él estaba en un yate en Grecia, él colgaba fotos y vídeos en Oviedo. Para que quede claro que Szafnauer, a quien las redes sociales en España han bautizado como ‘Szufufu’ en tono burlesco, mentía.

Cada palabra que emitan públicamente Alonso y Alpine se medirán hasta la coma. La gestión de la comunicación será clave, especialmente para la escudería que, ahora mismo, firmaría estar en una situación deportiva no tan buena y gozar de unas semanas un poco más tranquilas.

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