Llega el Open de Australia, el gran desafío de Nadal para acallar los rumores de retirada

Rafa Nadal debuta el próximo lunes en la primera gran cita de la temporada 2023, el Open de Australia, al que llega con el cartel de cabeza de serie y vigente ganador, condición que buscará mantener a toda costa. El sorteo le ha deparado un verdadero infierno, un camino de siete escalones repletos de retos que deberá superar para hacerse con su tercer grande en la Rod Laver Arena y para despejar definitivamente las dudas respecto a su estado de forma.
Los pronósticos en tierras australianas no son favorecedores para el español. Solo ha ganado uno de los últimos siete partidos oficiales que ha disputado -el tercer e intrascendente choque de la round robin de las ATP Finals ante Casper Ruud-, en los que ha demostrado mucha dificultad para mantenerse competitivo, pero las estadísticas nunca han intimidado al campeón de 22 grandes.
No hay que hacer demasiada memoria para recordar el último gran ejemplo de superación de Rafa. Hace un año, en la misma pista central del Melbourne Park, ante Medvedev, dio la vuelta a un partido en el que la estadística solo le daba un cuatro por ciento de posibilidades de victoria para acabar alzando el título. Ahora, en las semanas previas a su estreno en el cuadro, ha recurrido a esa gran gesta para demostrar confianza en sus posibilidades: «Hace un año parecía imposible ganar el Open de Australia, y hoy parece difícil repetirlo», declaró en rueda de prensa durante la pasada United Cup.
Talento joven para parar los pies a Nadal
Su estreno en el Grand Slam será ante Jack Draper, el joven británico de 21 años que se ha ganado el derecho a soñar. Su ascenso en el ránking fue meteórico el pasado curso, un año en el que demostró su valía con sólidas victorias contra los grandes oponentes de su quinta. Su descaro en la pista quedó probado en el partido de dieciseisavos en el Swiss Indoor ante Carlos Alcaraz, perdió, pero logró forzar el tercer set ante el actual número uno del mundo.
Si supera ese escollo, lo más seguro es que dos miembros más de la next gen traten de pararle los pies. Primero se mediría al vencedor de las Next Gen ATP Finals, Brandon Nakashima, mientras que su tercer choque podría ser ante Yoshito Nishioka. Estos serán los partidos ‘trampa’ para el número dos del mundo, pues son rivales ‘desconocidos’ para Nadal, pero cuentan con la calidad suficiente para dominar el tenis mundial en las próximas décadas.
Los más temidos a partir de octavos de final
Ahora bien, el gran salto de calidad se produciría a partir de los octavos de final. Si Nadal logra colarse entre los dieciséis mejores lucharía contra Karen Khachanov, toda una roca en pista rápida, o Frances Tiafoe, el encargado de apearlo del US Open en esta misma ronda, el partido que inauguró una de las peores rachas en toda la carrera del manacorí. En los cuartos se espera una reedición de la final del año pasado ante Medvedev -algo menos favorito en esta edición- y, en semifinales, Stefanos Tsitsipas, que este año es uno de los grandes candidatos.
El gran aspecto positivo de este recorrido hasta la final es la ausencia del nombre más temido, el de Novak Djokovic. El serbio llega con hambre a su Grand Slam favorito -acumula nueve-, especialmente después de la deportación que le impidió jugar el año pasado. ‘Nole’ finalizó el año 2022 a su mejor nivel, y ha mantenido el tono en las primeras citas de este nuevo curso, justo al contario que Nadal, al que se mediría en una hipotética final.
Un gran desafío para dejar de hablar de la retirada
Cada año aumenta el reto para Nadal, activo en el circuito profesional desde 2002. El paso de las temporadas castiga cada vez más a un tenista que ha forjado su éxito a costa de llevar el cuerpo al límite, pero todavía se ve preparado para plantar cara al nuevo tenis, sacando a relucir su dureza mental y física como arma para batir a la generación que busca implantar la velocidad y la fuerza como receta del éxito.
Este Open de Australia se presenta ante Nadal como el gran desafío de 2023, el torneo en el que demostrar que estos últimos cuatro meses no han sido el anuncio del ocaso de su carrera. El balear confía en su trabajo, pues este jueves declaró que está «en buena forma», y que solo le falta «demostrarlo en los partidos, en los torneos oficiales».

Llega el Open de Australia, el gran desafío de Nadal para acallar los rumores de retirada

Rafa Nadal debuta el próximo lunes en la primera gran cita de la temporada 2023, el Open de Australia, al que llega con el cartel de cabeza de serie y vigente ganador, condición que buscará mantener a toda costa. El sorteo le ha deparado un verdadero infierno, un camino de siete escalones repletos de retos que deberá superar para hacerse con su tercer grande en la Rod Laver Arena y para despejar definitivamente las dudas respecto a su estado de forma. Los pronósticos en tierras australianas no son favorecedores para el español. Solo ha ganado uno de los últimos siete partidos oficiales que ha disputado -el tercer e intrascendente choque de la round robin de las ATP Finals ante Casper Ruud-, en los que ha demostrado mucha dificultad para mantenerse competitivo, pero las estadísticas nunca han intimidado al campeón de 22 grandes. No hay que hacer demasiada memoria para recordar el último gran ejemplo de superación de Rafa. Hace un año, en la misma pista central del Melbourne Park, ante Medvedev, dio la vuelta a un partido en el que la estadística solo le daba un cuatro por ciento de posibilidades de victoria para acabar alzando el título. Ahora, en las semanas previas a su estreno en el cuadro, ha recurrido a esa gran gesta para demostrar confianza en sus posibilidades: "Hace un año parecía imposible ganar el Open de Australia, y hoy parece difícil repetirlo", declaró en rueda de prensa durante la pasada United Cup. Talento joven para parar los pies a Nadal Su estreno en el Grand Slam será ante Jack Draper, el joven británico de 21 años que se ha ganado el derecho a soñar. Su ascenso en el ránking fue meteórico el pasado curso, un año en el que demostró su valía con sólidas victorias contra los grandes oponentes de su quinta. Su descaro en la pista quedó probado en el partido de dieciseisavos en el Swiss Indoor ante Carlos Alcaraz, perdió, pero logró forzar el tercer set ante el actual número uno del mundo. Si supera ese escollo, lo más seguro es que dos miembros más de la next gen traten de pararle los pies. Primero se mediría al vencedor de las Next Gen ATP Finals, Brandon Nakashima, mientras que su tercer choque podría ser ante Yoshito Nishioka. Estos serán los partidos 'trampa' para el número dos del mundo, pues son rivales 'desconocidos' para Nadal, pero cuentan con la calidad suficiente para dominar el tenis mundial en las próximas décadas. Los más temidos a partir de octavos de final Ahora bien, el gran salto de calidad se produciría a partir de los octavos de final. Si Nadal logra colarse entre los dieciséis mejores lucharía contra Karen Khachanov, toda una roca en pista rápida, o Frances Tiafoe, el encargado de apearlo del US Open en esta misma ronda, el partido que inauguró una de las peores rachas en toda la carrera del manacorí. En los cuartos se espera una reedición de la final del año pasado ante Medvedev -algo menos favorito en esta edición- y, en semifinales, Stefanos Tsitsipas, que este año es uno de los grandes candidatos. El gran aspecto positivo de este recorrido hasta la final es la ausencia del nombre más temido, el de Novak Djokovic. El serbio llega con hambre a su Grand Slam favorito -acumula nueve-, especialmente después de la deportación que le impidió jugar el año pasado. 'Nole' finalizó el año 2022 a su mejor nivel, y ha mantenido el tono en las primeras citas de este nuevo curso, justo al contario que Nadal, al que se mediría en una hipotética final. Un gran desafío para dejar de hablar de la retirada Cada año aumenta el reto para Nadal, activo en el circuito profesional desde 2002. El paso de las temporadas castiga cada vez más a un tenista que ha forjado su éxito a costa de llevar el cuerpo al límite, pero todavía se ve preparado para plantar cara al nuevo tenis, sacando a relucir su dureza mental y física como arma para batir a la generación que busca implantar la velocidad y la fuerza como receta del éxito. Este Open de Australia se presenta ante Nadal como el gran desafío de 2023, el torneo en el que demostrar que estos últimos cuatro meses no han sido el anuncio del ocaso de su carrera. El balear confía en su trabajo, pues este jueves declaró que está "en buena forma", y que solo le falta "demostrarlo en los partidos, en los torneos oficiales".

Rafa Nadal debuta el próximo lunes en la primera gran cita de la temporada 2023, el Open de Australia, al que llega con el cartel de cabeza de serie y vigente ganador, condición que buscará mantener a toda costa. El sorteo le ha deparado un verdadero infierno, un camino de siete escalones repletos de retos que deberá superar para hacerse con su tercer grande en la Rod Laver Arena y para despejar definitivamente las dudas respecto a su estado de forma.

Los pronósticos en tierras australianas no son favorecedores para el español. Solo ha ganado uno de los últimos siete partidos oficiales que ha disputado -el tercer e intrascendente choque de la round robin de las ATP Finals ante Casper Ruud-, en los que ha demostrado mucha dificultad para mantenerse competitivo, pero las estadísticas nunca han intimidado al campeón de 22 grandes.

No hay que hacer demasiada memoria para recordar el último gran ejemplo de superación de Rafa. Hace un año, en la misma pista central del Melbourne Park, ante Medvedev, dio la vuelta a un partido en el que la estadística solo le daba un cuatro por ciento de posibilidades de victoria para acabar alzando el título. Ahora, en las semanas previas a su estreno en el cuadro, ha recurrido a esa gran gesta para demostrar confianza en sus posibilidades: «Hace un año parecía imposible ganar el Open de Australia, y hoy parece difícil repetirlo», declaró en rueda de prensa durante la pasada United Cup.

Talento joven para parar los pies a Nadal

Su estreno en el Grand Slam será ante Jack Draper, el joven británico de 21 años que se ha ganado el derecho a soñar. Su ascenso en el ránking fue meteórico el pasado curso, un año en el que demostró su valía con sólidas victorias contra los grandes oponentes de su quinta. Su descaro en la pista quedó probado en el partido de dieciseisavos en el Swiss Indoor ante Carlos Alcaraz, perdió, pero logró forzar el tercer set ante el actual número uno del mundo.

Si supera ese escollo, lo más seguro es que dos miembros más de la next gen traten de pararle los pies. Primero se mediría al vencedor de las Next Gen ATP Finals, Brandon Nakashima, mientras que su tercer choque podría ser ante Yoshito Nishioka. Estos serán los partidos ‘trampa’ para el número dos del mundo, pues son rivales ‘desconocidos’ para Nadal, pero cuentan con la calidad suficiente para dominar el tenis mundial en las próximas décadas.

Los más temidos a partir de octavos de final

Ahora bien, el gran salto de calidad se produciría a partir de los octavos de final. Si Nadal logra colarse entre los dieciséis mejores lucharía contra Karen Khachanov, toda una roca en pista rápida, o Frances Tiafoe, el encargado de apearlo del US Open en esta misma ronda, el partido que inauguró una de las peores rachas en toda la carrera del manacorí. En los cuartos se espera una reedición de la final del año pasado ante Medvedev -algo menos favorito en esta edición- y, en semifinales, Stefanos Tsitsipas, que este año es uno de los grandes candidatos.

El gran aspecto positivo de este recorrido hasta la final es la ausencia del nombre más temido, el de Novak Djokovic. El serbio llega con hambre a su Grand Slam favorito -acumula nueve-, especialmente después de la deportación que le impidió jugar el año pasado. ‘Nole’ finalizó el año 2022 a su mejor nivel, y ha mantenido el tono en las primeras citas de este nuevo curso, justo al contario que Nadal, al que se mediría en una hipotética final.

Un gran desafío para dejar de hablar de la retirada

Cada año aumenta el reto para Nadal, activo en el circuito profesional desde 2002. El paso de las temporadas castiga cada vez más a un tenista que ha forjado su éxito a costa de llevar el cuerpo al límite, pero todavía se ve preparado para plantar cara al nuevo tenis, sacando a relucir su dureza mental y física como arma para batir a la generación que busca implantar la velocidad y la fuerza como receta del éxito.

Este Open de Australia se presenta ante Nadal como el gran desafío de 2023, el torneo en el que demostrar que estos últimos cuatro meses no han sido el anuncio del ocaso de su carrera. El balear confía en su trabajo, pues este jueves declaró que está «en buena forma», y que solo le falta «demostrarlo en los partidos, en los torneos oficiales».