Real Madrid y Barça se juegan el primer título nacional de la temporada en Arabia Saudí

Duelo en la cumbre, uno más, entre Real Madrid y Barcelona, y nuevamente con un título en juego. Los eternos rivales, la eterna dualidad condenada a repetirse año tras año, al menos en el ámbito doméstico. Primer título nacional de la temporada en liza, la Supercopa de España, aunque de español solo tenga el nombre y los participantes, pues por cuarto año consecutivo (de un acuerdo de diez) se decidirá en Riad, la capital de Arabia Saudí. Y primer ‘Clásico’ del año para ir abriendo boca.
Oportunidad de oro para Xavi Hernández, que puede conseguir su primer ansiado título como entrenador del Barça, y primera oportunidad real, en una final, de conseguirlo. Ni la Copa del Rey, ni la Europa League, ni por supuesto la Champions (para la Liga deberá esperar a mayo y seguir trabajando como hasta ahora); la alternativa para el de Terrassa ha sido la Supercopa de España, torneo en el que fracasó el año pasado en semifinales, justamente ante el Real Madrid.
Puede discutirse la legitimidad del Barcelona como contendiente al título, aunque el actual formato ampara que se presenten equipos que no han ganado nada. Sin embargo, la realidad es que los culés se encuentran a 90 minutos de su primer título desde 2021, cuando Koeman ganó la Copa del Rey. Para ello, eso sí, deberán dar buena cuenta del campeón, que además ganó el último precedente entre ambos con contundencia en el marcador (3-1) y en el juego.
El problema para el Madrid, y la suerte para el Barça, es que los merengues llegan en horas bajas. Derrotados ante el Villarreal en Liga, el equipo dirigido por Carlo Ancelotti no ha encontrado el ritmo apropiado desde el parón del Mundial. La buena noticia para ellos, al menos, es la recuperación de Karim Benzema, su capitán, que parece ir entonándose como lo hizo la pasada campaña.
Además, las lesiones se han cebado con el conjunto madridista en este arranque de 2023. Primero fueron Alaba y Tchouaméni, que ni siquiera viajaron a Riad, y después se han sumado Odriozola, Lucas Vázquez, y las dudas de Militao y Mendy. Defensa en cuadro para intentar detener el ataque más peligroso de España con permiso de Vinicius, Benzema y Rodrygo, que apuntan a tridente titular mañana. Por si fuese poco, el Barça cuenta con toda la plantilla disponible, incluso con Robert Lewandowski.
No obstante, ninguno de los dos equipos ofrece garantías reales y fiables. La defensa blaugrana, sana y lista para competir al completo, viene demostrando este año que es un coladero en cuanto alguna de sus piezas baja el ritmo o pierde la concentración. Para muestra, el botón del Intercity o el del propio Betis, el campeón de Copa que se quedó a dos penaltis de jugar la final más apropiada. Y arriba, a pesar de la presencia de ‘Lewy’, la falta de puntería preocupa, y mucho, a Xavi, que sabe que tendrá al mejor portero del mundo delante.
En el caso del equipo de Concha Espina, el problema es más profundo aún. La amplia mayoría de la plantilla está a un nivel físico deplorable, fruto de una planificación ambiciosa que busca tenerlos a todos como motos a partir de marzo, siguiendo el famoso ‘método Pintus’. Además, los automatismos en el juego que se forjaron el año pasado han desaparecido, no han dejado ni rastro en el equipo para esta campaña, y surgen con cuentagotas.
Buen ejemplo fue el partido ante el Valencia, que solo apretó cuando vio que el Madrid era incapaz (no quería o no podía) de hacerle daño. El pasotismo merengue fue excesivamente acusado en la semifinal, como si no les importase demasiado el torneo, o como si realmente fuesen sobrados. Viendo las imágenes de la tanda, con los pesos pesados entre risas, la segunda opción cobra tanto peso como la primera.
Sea como sea, será un choque de igualdad máxima entre ambos contendientes, aunque sea tirando por lo bajo. Nada de eso importa cuando juegan Madrid y Barça, Barça y Madrid. Cualquiera puede ganar, cualquiera puede perder, y ninguna de las opciones sería sorpresiva. Lo que queda claro es que hay mucho en juego, aunque algunos lo consideren un ‘título menor’, ya que el vencedor hundirá a su rival para el resto de la temporada anímicamente, y saldrá enormemente reforzado.

Real Madrid y Barça se juegan el primer título nacional de la temporada en Arabia Saudí

Duelo en la cumbre, uno más, entre Real Madrid y Barcelona, y nuevamente con un título en juego. Los eternos rivales, la eterna dualidad condenada a repetirse año tras año, al menos en el ámbito doméstico. Primer título nacional de la temporada en liza, la Supercopa de España, aunque de español solo tenga el nombre y los participantes, pues por cuarto año consecutivo (de un acuerdo de diez) se decidirá en Riad, la capital de Arabia Saudí. Y primer 'Clásico' del año para ir abriendo boca. Oportunidad de oro para Xavi Hernández, que puede conseguir su primer ansiado título como entrenador del Barça, y primera oportunidad real, en una final, de conseguirlo. Ni la Copa del Rey, ni la Europa League, ni por supuesto la Champions (para la Liga deberá esperar a mayo y seguir trabajando como hasta ahora); la alternativa para el de Terrassa ha sido la Supercopa de España, torneo en el que fracasó el año pasado en semifinales, justamente ante el Real Madrid. Puede discutirse la legitimidad del Barcelona como contendiente al título, aunque el actual formato ampara que se presenten equipos que no han ganado nada. Sin embargo, la realidad es que los culés se encuentran a 90 minutos de su primer título desde 2021, cuando Koeman ganó la Copa del Rey. Para ello, eso sí, deberán dar buena cuenta del campeón, que además ganó el último precedente entre ambos con contundencia en el marcador (3-1) y en el juego. El problema para el Madrid, y la suerte para el Barça, es que los merengues llegan en horas bajas. Derrotados ante el Villarreal en Liga, el equipo dirigido por Carlo Ancelotti no ha encontrado el ritmo apropiado desde el parón del Mundial. La buena noticia para ellos, al menos, es la recuperación de Karim Benzema, su capitán, que parece ir entonándose como lo hizo la pasada campaña. Además, las lesiones se han cebado con el conjunto madridista en este arranque de 2023. Primero fueron Alaba y Tchouaméni, que ni siquiera viajaron a Riad, y después se han sumado Odriozola, Lucas Vázquez, y las dudas de Militao y Mendy. Defensa en cuadro para intentar detener el ataque más peligroso de España con permiso de Vinicius, Benzema y Rodrygo, que apuntan a tridente titular mañana. Por si fuese poco, el Barça cuenta con toda la plantilla disponible, incluso con Robert Lewandowski. No obstante, ninguno de los dos equipos ofrece garantías reales y fiables. La defensa blaugrana, sana y lista para competir al completo, viene demostrando este año que es un coladero en cuanto alguna de sus piezas baja el ritmo o pierde la concentración. Para muestra, el botón del Intercity o el del propio Betis, el campeón de Copa que se quedó a dos penaltis de jugar la final más apropiada. Y arriba, a pesar de la presencia de 'Lewy', la falta de puntería preocupa, y mucho, a Xavi, que sabe que tendrá al mejor portero del mundo delante. En el caso del equipo de Concha Espina, el problema es más profundo aún. La amplia mayoría de la plantilla está a un nivel físico deplorable, fruto de una planificación ambiciosa que busca tenerlos a todos como motos a partir de marzo, siguiendo el famoso 'método Pintus'. Además, los automatismos en el juego que se forjaron el año pasado han desaparecido, no han dejado ni rastro en el equipo para esta campaña, y surgen con cuentagotas. Buen ejemplo fue el partido ante el Valencia, que solo apretó cuando vio que el Madrid era incapaz (no quería o no podía) de hacerle daño. El pasotismo merengue fue excesivamente acusado en la semifinal, como si no les importase demasiado el torneo, o como si realmente fuesen sobrados. Viendo las imágenes de la tanda, con los pesos pesados entre risas, la segunda opción cobra tanto peso como la primera. Sea como sea, será un choque de igualdad máxima entre ambos contendientes, aunque sea tirando por lo bajo. Nada de eso importa cuando juegan Madrid y Barça, Barça y Madrid. Cualquiera puede ganar, cualquiera puede perder, y ninguna de las opciones sería sorpresiva. Lo que queda claro es que hay mucho en juego, aunque algunos lo consideren un 'título menor', ya que el vencedor hundirá a su rival para el resto de la temporada anímicamente, y saldrá enormemente reforzado.

Duelo en la cumbre, uno más, entre Real Madrid y Barcelona, y nuevamente con un título en juego. Los eternos rivales, la eterna dualidad condenada a repetirse año tras año, al menos en el ámbito doméstico. Primer título nacional de la temporada en liza, la Supercopa de España, aunque de español solo tenga el nombre y los participantes, pues por cuarto año consecutivo (de un acuerdo de diez) se decidirá en Riad, la capital de Arabia Saudí. Y primer ‘Clásico’ del año para ir abriendo boca.

Oportunidad de oro para Xavi Hernández, que puede conseguir su primer ansiado título como entrenador del Barça, y primera oportunidad real, en una final, de conseguirlo. Ni la Copa del Rey, ni la Europa League, ni por supuesto la Champions (para la Liga deberá esperar a mayo y seguir trabajando como hasta ahora); la alternativa para el de Terrassa ha sido la Supercopa de España, torneo en el que fracasó el año pasado en semifinales, justamente ante el Real Madrid.

Puede discutirse la legitimidad del Barcelona como contendiente al título, aunque el actual formato ampara que se presenten equipos que no han ganado nada. Sin embargo, la realidad es que los culés se encuentran a 90 minutos de su primer título desde 2021, cuando Koeman ganó la Copa del Rey. Para ello, eso sí, deberán dar buena cuenta del campeón, que además ganó el último precedente entre ambos con contundencia en el marcador (3-1) y en el juego.

El problema para el Madrid, y la suerte para el Barça, es que los merengues llegan en horas bajas. Derrotados ante el Villarreal en Liga, el equipo dirigido por Carlo Ancelotti no ha encontrado el ritmo apropiado desde el parón del Mundial. La buena noticia para ellos, al menos, es la recuperación de Karim Benzema, su capitán, que parece ir entonándose como lo hizo la pasada campaña.

Además, las lesiones se han cebado con el conjunto madridista en este arranque de 2023. Primero fueron Alaba y Tchouaméni, que ni siquiera viajaron a Riad, y después se han sumado Odriozola, Lucas Vázquez, y las dudas de Militao y Mendy. Defensa en cuadro para intentar detener el ataque más peligroso de España con permiso de Vinicius, Benzema y Rodrygo, que apuntan a tridente titular mañana. Por si fuese poco, el Barça cuenta con toda la plantilla disponible, incluso con Robert Lewandowski.

No obstante, ninguno de los dos equipos ofrece garantías reales y fiables. La defensa blaugrana, sana y lista para competir al completo, viene demostrando este año que es un coladero en cuanto alguna de sus piezas baja el ritmo o pierde la concentración. Para muestra, el botón del Intercity o el del propio Betis, el campeón de Copa que se quedó a dos penaltis de jugar la final más apropiada. Y arriba, a pesar de la presencia de ‘Lewy’, la falta de puntería preocupa, y mucho, a Xavi, que sabe que tendrá al mejor portero del mundo delante.

En el caso del equipo de Concha Espina, el problema es más profundo aún. La amplia mayoría de la plantilla está a un nivel físico deplorable, fruto de una planificación ambiciosa que busca tenerlos a todos como motos a partir de marzo, siguiendo el famoso ‘método Pintus‘. Además, los automatismos en el juego que se forjaron el año pasado han desaparecido, no han dejado ni rastro en el equipo para esta campaña, y surgen con cuentagotas.

Buen ejemplo fue el partido ante el Valencia, que solo apretó cuando vio que el Madrid era incapaz (no quería o no podía) de hacerle daño. El pasotismo merengue fue excesivamente acusado en la semifinal, como si no les importase demasiado el torneo, o como si realmente fuesen sobrados. Viendo las imágenes de la tanda, con los pesos pesados entre risas, la segunda opción cobra tanto peso como la primera.

Sea como sea, será un choque de igualdad máxima entre ambos contendientes, aunque sea tirando por lo bajo. Nada de eso importa cuando juegan Madrid y Barça, Barça y Madrid. Cualquiera puede ganar, cualquiera puede perder, y ninguna de las opciones sería sorpresiva. Lo que queda claro es que hay mucho en juego, aunque algunos lo consideren un ‘título menor’, ya que el vencedor hundirá a su rival para el resto de la temporada anímicamente, y saldrá enormemente reforzado.

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