Rusia responde al veto del deporte recuperando sus Espartaquiadas, los ‘Juegos Olímpicos’ soviéticos

El deporte mundial ha dado la espalda a Rusia. Aunque no para todos es una situación justa, como opinan personalidades como Rafa Nadal o Novak Djokovic, lo cierto es que ahora mismo ser ruso significa poco más que no poder competir a nivel internacional.
Por eso, el régimen de Vladimir Putin ha recuperado para este próximo verano una competición que tuvo su cierto predicamento en el bloque del este en la época de la Guerra Fría: las Espartaquiadas.
Esta suerte de Juegos populares en los que se enfrentaban los mejores deportistas de las diferentes regiones de la URSS se celebraron entre 1928 y 1934 y, posteriormente después de la II Guerra Mundial hasta 1991, cuando se confirmó la desaparición formal del régimen soviético.
El nombre oficial que ha impuesto el Kremlin es el de «Juegos Nacionales», que se celebrarán entre el 21 y el 29 de agosto, donde se espera que puedan recuperar cierto prestigio al menos de puertas hacia adentro. Todo apunta a que, realmente, sirva como un objeto de propaganda más para afianzar la tesis de que Rusia es un país totalmente autosuficiente que no necesita salir fuera para gozar de sus mitos deportivos.
Un asunto bien distinto es qué deportistas aceptarán participar. Los que se han volcado en el apoyo a Putin en su agresión contra Ucrania ya están sufriendo las sanciones en sus carnes, caso del nadador olímpico Evgeny Rylov, que puede ser una de las grandes estrellas de la cita del próimo verano en Moscú.

Rusia responde al veto del deporte recuperando sus Espartaquiadas, los ‘Juegos Olímpicos’ soviéticos

El deporte mundial ha dado la espalda a Rusia. Aunque no para todos es una situación justa, como opinan personalidades como Rafa Nadal o Novak Djokovic, lo cierto es que ahora mismo ser ruso significa poco más que no poder competir a nivel internacional. Por eso, el régimen de Vladimir Putin ha recuperado para este próximo verano una competición que tuvo su cierto predicamento en el bloque del este en la época de la Guerra Fría: las Espartaquiadas. Esta suerte de Juegos populares en los que se enfrentaban los mejores deportistas de las diferentes regiones de la URSS se celebraron entre 1928 y 1934 y, posteriormente después de la II Guerra Mundial hasta 1991, cuando se confirmó la desaparición formal del régimen soviético. El nombre oficial que ha impuesto el Kremlin es el de "Juegos Nacionales", que se celebrarán entre el 21 y el 29 de agosto, donde se espera que puedan recuperar cierto prestigio al menos de puertas hacia adentro. Todo apunta a que, realmente, sirva como un objeto de propaganda más para afianzar la tesis de que Rusia es un país totalmente autosuficiente que no necesita salir fuera para gozar de sus mitos deportivos. Un asunto bien distinto es qué deportistas aceptarán participar. Los que se han volcado en el apoyo a Putin en su agresión contra Ucrania ya están sufriendo las sanciones en sus carnes, caso del nadador olímpico Evgeny Rylov, que puede ser una de las grandes estrellas de la cita del próimo verano en Moscú.

El deporte mundial ha dado la espalda a Rusia. Aunque no para todos es una situación justa, como opinan personalidades como Rafa Nadal o Novak Djokovic, lo cierto es que ahora mismo ser ruso significa poco más que no poder competir a nivel internacional.

Por eso, el régimen de Vladimir Putin ha recuperado para este próximo verano una competición que tuvo su cierto predicamento en el bloque del este en la época de la Guerra Fría: las Espartaquiadas.

Esta suerte de Juegos populares en los que se enfrentaban los mejores deportistas de las diferentes regiones de la URSS se celebraron entre 1928 y 1934 y, posteriormente después de la II Guerra Mundial hasta 1991, cuando se confirmó la desaparición formal del régimen soviético.

El nombre oficial que ha impuesto el Kremlin es el de «Juegos Nacionales», que se celebrarán entre el 21 y el 29 de agosto, donde se espera que puedan recuperar cierto prestigio al menos de puertas hacia adentro. Todo apunta a que, realmente, sirva como un objeto de propaganda más para afianzar la tesis de que Rusia es un país totalmente autosuficiente que no necesita salir fuera para gozar de sus mitos deportivos.

Un asunto bien distinto es qué deportistas aceptarán participar. Los que se han volcado en el apoyo a Putin en su agresión contra Ucrania ya están sufriendo las sanciones en sus carnes, caso del nadador olímpico Evgeny Rylov, que puede ser una de las grandes estrellas de la cita del próimo verano en Moscú.