Se acabó el sueño del jovencísimo Luke Littler: cae en la final del Mundial de dardos ante Luke Humphries

El prodigio de los dardos tuvo oportunidades para ganar pero acabó claudicando ante la remontada de su rival.

Se acabó el sueño del jovencísimo Luke Littler: cae en la final del Mundial de dardos ante Luke Humphries

El prodigio de los dardos tuvo oportunidades para ganar pero acabó claudicando ante la remontada de su rival.

Luke Humphries se ha proclamado campeón del mundo de dardos (7-4) en una final que había levantado grandísimas expectativas debido a su oponente, el joven Luke Littler, el niño prodigio que había encandilado a propios y extraños tras arrasar en el certamen con tan solo 16 años. Sin embargo, el adolescente inglés no pudo redondear su gesta, y deberá esperar para reclamar la corona mundial.

Humphries, 28 años, venía de arrasar 6-0 en las semifinales y comenzó imprimiendo un ritmo endiablado. Aunque tiraba primero Littler, fue incapaz de llegar a 90 puntos de media por tirada, como si en su gran día, toda la fama creada en torno a su figura le hubiese puesto una losa sobre los hombros y le hubiese nublado la mente. De las seis primeras mangas, cinco cayeron en manos de su contrincante que se puso un set arriba y 0-2 en el siguiente.

Todo apuntaba a paseo de Humphries, pero Littler aún no había dicho su última palabra. Se adjudicó cinco 501 seguidos, con un soberbio cierre para el 2-2 con un triple 20 y un 11 doble que encendieron de nuevo la chispa en su mirada. La final era un ida y vuelta, un intercambio de golpes en toda regla bajo la atenta mirada del enfervorecido público presente en el Alexandra Palace de Londres.

Luke Humphries es ¡CAMPEÓN DEL MUNDO DE DARDOS! ¡Derrota a Luke Littler!

Llegó a ir 4-2 perdiendo… ¡Y acabó ganando 4-7! ¡Remontada tremenda! 🔥#WCDarts #DardosDAZN 🎯 pic.twitter.com/S3wo3RGhRG

— DAZN España (@DAZN_ES) January 3, 2024

A las cinco mangas del joven, sin vacilar, respondió el hierático inglés con otras cinco para remontar otro 0-2 y llevarse el tercer set. Ganador de todos los títulos importantes menos el Mundial, Humphries jugaba consciente de que podía hacer historia a lo grande. Así, la trepidante final se plantó 2-2 con 19 mangas jugadas, 9 breaks y 13 plenos (180), pero ninguno de los finalistas había logrado ganar el set comenzando primero las tiradas.

No fue hasta la quinta manga que se aguantó la tirada. Littler, que tiraba primero, puso el 3-2, y parecía tomar la delantera. Era la primera vez que se veía por delante en la final, ante el cabeza de serie número 3, y en una auténtica exhibición de puntería, encadenó varios ‘veintes triples’ que le sirvieron para llevarse también la sexta en blanco (4-2). Luke estaba en racha, tocado por la varita, pero ahí se le bajó la persiana y comenzó a decir adiós al título mundial.

La puntuación de cada una de sus tiradas en los dos últimos sets estaba por encima de 104. Más que la victoria, Littler ya tenía en mente la idea de superar el récord histórico de precocidad de Michael Van Gerwen, que ganó con 23 años el World Grand Prix de 2012, pero quizá pecó de ambicioso, porque Humphries elevó la apuesta y se puso las pilas para protagonizar una remontada increíble que salvaguardó su honor.

Empezó a recortar distancias logrando un 180 detrás de otro hasta ponerse en 15 por los 8 de Littler, ayudado también por los fallos del pequeño Luke. En una tónica endiablada de breaks (19 de 34), se permitió el lujo de elevar el 4-4 con una diana que descorazonó del todo a Littler. Sus tanteos medios ya se iban por encima de 114 en el octavo set (113 en el séptimo), y así se llegó a los 75 minutos de partida.

Llegó el momento de la verdad, y ahí la veteranía y la experiencia de Humphries marcaron la diferencia. Entró en modo campeón, y tras lograr varias dianas se llegó al undécimo set, en el que culminó su triunfo. Con empate a dos y Humphries doblando en plenos a Littler (24 por 12 al final del encuentro), el adolescente aún tuvo una oportunidad para prolongar el partido, pero falló y entregó el título a su adversario, que cuando acertó con el ocho doble se arrodilló en el suelo.