Trump vende su hotel en Washington por 330 millones de euros tras haber perdido 62 millones en cuatro años

Trump vende su hotel en Washington por 330 millones de euros tras haber perdido 62 millones en cuatro años

Es el único hotel de Washington – ¿tal vez del mundo? – en cuyo menú estaba vino en cucharadas. Su enorme recepción era conocida por ser el único lugar de la capital de Estados Unidos en el que uno se podía cruzar con clientes vestidos con sombrero y botas de cowboy. Según se entraba, a la izquierda de la recepción estaba lo que algunos llamaban ‘la corte de Rudy’, donde el ex alcalde de Nueva York y consejero de Donald Trump solía sentarse por las noches con una copa en la mesa mientras una hilera de peticionarios se iba acercando a pedirle favores.

Así es el Hotel International Trump de Washington, que el ex presidente ha vendido por 375 millones de dólares, es decir, unos 330 millones de euros, tras solo cinco años de operaciones. El establecimiento, que está en el antiguo edificio de Congreso de Washington, a 500 metros de la Casa Blanca, pasará ahora a ser propiedad del fondo de private equity CGI Merchant Group, que ha llegado a un acuerdo con el gigante de la hostelería Hilton Worldwide Holdings para gestionarlo. Según el diario ‘The Wall Street Journal’, que fue el primero en informar de la operación, el hotel dejará de llevar el nombre ‘Trump’, y será gestionado bajo la marca Waldorf Astoria, que evoca el archifamoso hotel de Nueva York que, en realidad, es propiedad del grupo chino Dajia.

La venta no ha sido una sorpresa. Aunque las cuentas de las empresas del ex presidente no son públicas, el consenso unánime es que el establecimiento nunca ha ganado dinero desde que fue abierto a toda prisa en septiembre de 2016 para reforzar la ‘marca política’ de Trump a solo un mes y medio de las elecciones de aquel gaño, en las que se impuso a Hillary Clinton. Según el Comité de Supervisión y Reforma de la Cámara de Representantes, el hotel registró pérdidas por 70 millones de dólares (62 millones de euros) entre 2016 y 2020, y, de hecho, ha tenido que ser ‘subsidiado’ con 27 millones de dólares (casi 24 millones de euros) por otras empresas de Trump para evitar su suspensión de pagos. La propiedad llevaba en venta desde 2019, pero en 2020 cualquier operación quedó bloqueada por la pandemia del Covid-19, que pulverizó a la industria hotelera en todo el mundo. Solo ese año, los ingresos del Hotel International Trump se hundieron en dos tercios, hasta los 13 millones de euros.

La ‘caja’ de la operación puede venirle bien a Trump, cuyas empresas tienen una deuda de 1.300 millones de dólares (1.150 millones de euros), de la que el ex presidente tiene que pagar 730 millones de dólares (641 millones de euros) de aquí a 2024. También puede contribuir a quitarle de encima un quebradero de cabeza legal y político, ya que la Cámara de Representantes está investigando los posibles conflictos de interés del presidente con su hotel en Washington. Según las estimaciones del Comité de Supervisión y Reforma, Gobiernos extranjeros gastaron 3,5 millones de dólares en estancias en el hotel durante la presidencia de Trump. Aunque es una cifra minúscula en una propiedad que generó una cifra de negocio de unos 150 millones de dólares, todo suma.

Y no se trata solo de Gobiernos extranjeros. En el periodo en el que las autoridades de defensa de la competencia de EEUU estaban analizando la compra de la telefónica de capital japonés Sprint por el grupo alemán T-Mobile (propiedad de Deutsche Telekom), esta última empresa se gastó 195.000 dólares (170.000) en el hotel. Y es que las apariencias es algo de lo que nunca se preocupaba la clientela del Hotel International Trump, prácticamente el único sitio en Washington en el que los huéspedes son, todos, del mismo partido político.

De hecho, el establecimiento nació rodeado por la polémica, cuando el chef estadounidense de origen español José Andrés rompió el contrato con Trump para encargarse de la cocina del Hotel debido a la actitud anti inmigración del entonces candidato a la Casa Blanca. La decisión de Andrés desencadenó una demanda de 8,8 por parte de Trump contra la empresa de Andrés, Think Food Group, que contraatacó con su propia querella, esta vez por 6,9 millones de euros. Finalmente, Trump y Andrés llegaron a un acuerdo extrajudicial que no ha sido hecho público.

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